Inevitable recurrir y atender al análisis del desempeño de los diputados del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN)de la 66 Legislatura de nuestro estado.
Al respecto, es menester precisar que el legislador local Ismael Cabeza de Vaca, si bien ha asistido a algunas de las diferentes sesiones ordinarias celebradas en el Congreso del estado, también es cierto que no ha dispuesto de la tribuna soberana, a fin de dar cuenta, de propia voz, de las iniciativas que –dice- plantea por el bienestar de las y los tamaulipecos.
Tal comportamiento es digno de análisis, pues, el ahora diputado local panista debe entender y saber que, un ejercicio de razonamiento básico, conduce a la afirmación de que, a la fecha, no ha hecho uso de la tribuna, solo por dos motivos: porque no puede o porque no quiere.
En efecto, el diputado ha presentado diversas iniciativas, se supone que por el bien de sus representados; sin embargo, todas las ha promovido vía oficialía de partes del Congreso, de ahí que tal comportamiento, por sí mismo, es objeto de reflexión.
La reflexión es obligada, en virtud a que, si las causas que le impiden dar cuenta de las iniciativas de propia voz y en la tribuna soberana, obedecen a no saber leer y/o porque, al hacerlo, experimenta síntomas característicos y propios de lo que, en psicología, se denomina “glosofobia”, “pánico o miedo escénico”; entonces, dicho sea con respeto para el legislador Ismael, cualquiera de tales causas, debe atenderlas urgentemente, bien sea, acudiendo a cursos para mejorar la práctica y técnica en la lectura o, en su caso, acudir con un profesional de la materia, a fin de controlar y/o combatir sus miedos.
De esa manera, a no ser que la falta de práctica de una buena lectura o el miedo escénico le impidan hacer uso de la tribuna para dar cuenta de sus iniciativas; entonces, lo que revela el comportamiento del ahora diputado local Ismael Cabeza de Vaca, es que en la actualidad no lo mueve un interés genuino para defender los intereses de los tamaulipecos, si no sus intereses familiares y personales.
Es decir, “no quiere” ni le interesa ser la voz de sus representados, pues, de lo contrario, si se condujera conforme a los estándares mínimos de responsabilidad y gratitud hacia la ciudadanía, a la cual se debe, no rehuiría ni vacilaría en asumir el compromiso de hacer uso de la tribuna del recinto, afin de honrar el alto honor que significa ser uno de los 36 diputados de nuestro estado.
Se confirma el lamentable desempeño del diputado Ismael Cabeza, puesto que, el 21 de octubre de este año, mediante oficialía de partes, presentó iniciativa de diferentes reformas legales con el objeto crear la “Secretaría de la Mujer”.
Por supuesto que los derechos y beneficios de la mujer siempre deben ser atendidos con el respeto debido; sin embargo, lo insensato, por incongruente,de tal propuesta, consiste en que si, verdaderamente,era y/o ha sido un convencido de la necesidad y la importancia de defender los derechos de la mujer a través de la creación de la Secretaría de la Mujer como parte de la administración del estado, entonces, por qué, en su calidad y en su época de senador, no defendió públicamente tal propuesta y se encargó de convencer a su hermano, otrora gobernador del estado, para que implementara tal reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado.
En el caso, la explicación es simple, la realidad es que nunca le han interesado los derechos de la mujer, si eso fuera, lo congruente era ceder en favor de una mujer la posición de diputado local que ahora ostenta; de ahí que su conducta no soporta el test a la luz de los principios de la lógica, lo que pone de relieve que se trata de un falso interés por la mujer.
Por su parte, el diputado y coordinador del grupo parlamentario panista, Gerardo Peña Flores, en su desempeño también deja mucho que desear, pues en realidad debería reconsiderar sobre la conveniencia de referir y/o presumir en su curriculum que ha sido legislador local y federal con anterioridad, puesto que ha incurrido en errores propios de un diputado novato.
El diputado Peña acusó falta de oficio e ignorancia de la Ley Interna del Congreso, cuando en la sesión ordinaria celebrada el 21 del mes de octubre del año en curso, hizo uso de la tribuna y procedió a dar un “resumen” de una iniciativa que entrañaba un Exhorto a la Secretaría de Finanzas del estado para la creación de un fondo de apoyo en favor de empresas, supuestamente en situación crítica, del municipio de Reynosa.
El error del “experimentado” diputado GP se dio, en virtud que en su participación solicitó que el asunto se votara como de urgente resolución, es decir que la iniciativa se sometiera votación de los legisladores presentes en ese momento.
Lo que ignoró en ese momento el diputado azul es que, de acuerdo con el artículo 148 de la propia Ley Interna del Congreso, en los casos en que se solicite la dispensa del turno a comisiones de una iniciativa, lógicamente, en el momento debe procederse a realizar la lectura íntegra del asunto, a fin de que los diputados se impongan del contenido del misma, situación que desatendió, puesto que solo había dado un resumen de su iniciativa.
De esa manera, el diputado Peña no tuvo otra opción que corregir y ajustarse a la ley, de ahí que pasó de nueva cuenta a la tribuna y procedió a dar lectura íntegra de su iniciativa; lo cual, pone de manifiesto que el diputado desconocía la Ley Interna, a pesar de haber sido ya legislador local y federal.
En conclusión, los diputados locales panistas Ismael Cabeza de Vaca y Gerardo Peña Flores, aun y cuando se supone, y según su curriculum, gozan de experiencia legislativa, a juzgar por su desempeño en esta 66 Legislatura, han sido ejemplo de incongruencia e ignorancia, lo cual es lamentable tanto para los propios panistas como para todos los tamaulipecos.






