El tiempo no se cansa de sorprendernos; puesconstantemente nos enseña y nos recuerda que “la volatilidad” se constituye, por caprichoso que parezca, como característica única del tiempo mismo.
Hace apenas un par de meses, desde el Congreso del Estado, se diseñaba y se trabajaba en la “estrategia fallida” con el objetivo de evitar la llegada de los diputados panistas Gerardo Peña Flores e Ismael García Cabeza de Vaca.
Recordemos que se activaron varios mecanismos, incluso reformas a la Ley Interna del Congreso,para impedir la llegada de los referidos diputados azules, pues, se asumía que tanto don Gerardo como don Ismael serían incómodos para el esquema transformador.
La supuesta incomodidad, se consideraba, a partir de dos circunstancias principales: por un lado, la incondicionalidad y parentesco con el exgobernadortamaulipeco y, por otro, la supuesta experiencia como legisladores, ya que, ambos, concluían su función como diputado federal y senador, respectivamente.
Don Gerardo Peña está muy lejos de su mejor versión opositora; de aquella, que mostró en la Cámara de diputados, cuando se distinguía por enfrentar y reprobar las decisiones y acciones de corte transformador.
Al paso del tiempo, la versión que hoy nos muestra el legislador local “GP” comunica que sus mejores ideas (o quizá eran de sus asesores) y su carácter férreo y combativo (o quizá lo obligaban), se quedaron allá, en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.
Aquella versión de Peña Flores, la de funcionario delos tiempos del gobernador Cabeza de Vaca, derrochaba “poder” a su paso, acompañado de chofer, escoltas y asistente particular permanente;pero el tiempo y la escena política, hoy, nos refieren que las circunstancias son otras y muy distintas.
Desde el Congreso Local, hoy, los tamaulipecos advertimos el rostro y los movimientos de un Gerardo Peña sin rumbo definido, sin estrategia, lejos, muy lejos del cálculo político, un coordinador panista que, de acuerdo con su desempeño, no ha sido capaz de anticiparse a ninguna maniobra de la corriente oficial.
Quizá el diputado coordinador de diputados locales de PAN está muy consciente que los números son los números y, a partir de ahí, se asume, tan resignado, como ineficaz y derrotado en cualquiera de sus movimientos.
Pues, a partir de su condición de coordinador de diputados panistas, no ha mostrado la creatividad ni la capacidad de construir y menos de sumar en favor del panismo estatal una narrativa “sensata”, lo cual está obligado a llevar a cabo, pues, debe tener presente que su institución política, tanto nacional como localmente está en crisis, al grado, de estar en riesgo el registro como partido ante la autoridad electoral.
Hoy estamos participando de una versión de GP que habla, y eso cuando habla, con voz en sumo matizada, muy lejos de las buenas ideas; una imagen pública que no proyecta lo que en aquellos tiempos proyectaba; hoy es vulnerable y se comporta y se advierte como un legislador intrascendente.
También, ya se advierten los constantes acercamientos y negociaciones de don Gerardo Peña con Humberto Prieto, pues los vemos cerca, no precisamente para cuestiones propias de acuerdos legislativos; tan es así, que Peña Flores se hizo presente en la posada del personal del Congreso, ahí están las imágenes, en la propia página oficial de la llamada “Casa del Pueblo”.
En simples palabras, podemos afirmar que el legislador panista, desde el Congreso Local, habla y escribe en minúsculas, porque quedaron atrás los tiempos de las letras mayúsculas, de ahí que “GP”, al estar muy lejos de aquella versión que nos mostró, hoy, ha pasado a ser “gp”.
En conclusión, los militantes y simpatizantespanistas, seguramente, tienen muy claro que la versión del diputado de Gerardo Peña que hoy nos muestra la cruda escena política, es la de un coordinador que, a partir de su pragmatismo político, y sus limitaciones, ha dejado de representar oposición responsable, lo cual, sin duda alguna, nos revela que ya se encuentra en brazos de la 4T.
En el Congreso Local, la 4T no tiene ni tendrá oposición de altos estándares, es la realidad.






