Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López Ríos, confirmó que los productores del Bajío alcanzaron un acuerdo con el gobierno federal y los estados.
El convenio incluye un subsidio de 950 pesos por tonelada de maíz, lo que eleva el ingreso de los productores a casi siete mil pesos.
“El acuerdo fue posible tras el diálogo entre productores de Jalisco, Michoacán y Guanajuato con comisiones del Congreso y Gobernación”, explicó.
López Ríos detalló que el acuerdo contempla apoyo económico directo y libertad para negociar precios con acopiadores bajo condiciones de mercado.
Con este ajuste, los agricultores recibirán un pago final de seis mil novecientos cincuenta pesos por tonelada, superior al monto original.
El dirigente campesino confirmó que, tras este pacto, comenzó el levantamiento de los bloqueos instalados en diferentes estados del país.
“Jalisco ya liberó las carreteras, Michoacán también, y confiamos en que Guanajuato y Morelos lo hagan en las próximas horas”, señaló.
El subsidio beneficiará a productores con hasta 20 hectáreas y 200 toneladas, abarcando al 99% de los agricultores de la región.
López Ríos recordó que las movilizaciones fueron resultado de una “vida de precariedad y ruina” para millones de pequeños productores.
Sostuvo que la falta de respuesta del gobierno federal agravó el descontento y provocó la expansión de las protestas campesinas.
“Advertimos con tiempo lo que pasaría. No hubo sorpresa, sino negligencia del gobierno para atender una demanda justa”, afirmó.
El líder de la UNTA insistió en que los granos básicos deben excluirse del T-MEC, al representar desventajas para el campo mexicano.
“Existen intereses económicos y políticos muy poderosos que se benefician del tratado mientras los campesinos siguen siendo sacrificados”, denunció.
Relató que incluso exfuncionarios han hecho fortuna a costa del sector agrícola, mientras los productores enfrentan pérdidas y falta de apoyo.
“El campo sigue pagando los costos de los negocios de unos cuantos, bajo un modelo de libre comercio desigual”, señaló.
López Ríos también respondió a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien descartó entregar apoyos a través de líderes de organizaciones campesinas.
“El gobierno tiene su estructura y puede distribuir los recursos; acusarnos de corrupción es una vieja cantaleta política”, replicó.
Reconoció que en el pasado hubo prácticas indebidas, pero aclaró que no todos los dirigentes son iguales ni actúan con interés personal.
“Nosotros seguimos trabajando por el campo con convicción social, no como intermediarios de dinero, sino como defensores del productor”, expresó.
Finalmente, pidió al gobierno federal un diálogo real, sin prejuicios ni simulaciones, para construir soluciones duraderas en beneficio del campo mexicano.






