Ciudad Victoria, Tamaulipas.— La cuenta regresiva comenzó y las empresas solo tienen hasta el catorce de diciembre para cumplir con la Ley Silla, diseñada para erradicar jornadas extenuantes y evitar que miles de trabajadores permanezcan de pie durante largos periodos.
La Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes advirtió que la entrada en vigor de esta normativa podría representar un desafío considerable para negocios que operan en condiciones económicas limitadas si no existe criterio en su aplicación.
Andrei Rivera, secretario general de ANPEC, reconoció que la intención de la ley es positiva, pues busca garantizar condiciones laborales dignas para quienes atienden al público diariamente desde sus mostradores.
Sin embargo, alertó que las multas previstas —que fluctúan entre doscientas cincuenta y dos mil UMA— podrían afectar gravemente a pequeños comercios sin capacidad inmediata para adquirir mobiliario ergonómico adecuado.
Rivera recordó que muchos tenderos trabajan todos los días y en horarios extensos, por lo que una sanción máxima por no contar con una silla adecuada complicaría aún más su ya difícil situación económica.
El dirigente mencionó que ANPEC está colaborando con proveedores para facilitar la compra de sillas con respaldo, aunque reconoció que no todos los comerciantes tienen condiciones financieras similares para adoptar cambios inmediatos.
Pidió a las autoridades aplicar la ley con criterio y permitir una adaptación gradual, señalando que imponer la medida sin transición podría generar efectos contraproducentes en la economía popular.
Reiteró que la organización respalda plenamente el bienestar de quienes sostienen miles de negocios esenciales, pero insistió en que la implementación de la norma requiere sensibilidad y acompañamiento institucional.
Finalmente, subrayó que las preocupaciones del sector son legítimas y llamó a dar tiempo a un proceso que debe construirse con equilibrio, evitando afectar injustamente a los pequeños comercios.






