Un grupo de 75 legisladores estadounidenses envió carta al secretario de Estado Marco Rubio, rechazando enérgicamente cualquier uso no autorizado de fuerza militar.
La misiva cuestiona amenazas del presidente Donald Trump, quien sugirió acciones militares en México sin consentimiento del país ni autorización del Congreso estadounidense.
Los congresistas afirman que Trump sostuvo falsamente tener facultades legales para ordenar operaciones armadas, citando entrevistas donde aludió a combatir cárteles dentro de México.
Advirtieron que una acción militar unilateral sería desastrosa, al tratarse de México, principal socio comercial y aliado clave de seguridad de Estados Unidos.
Destacaron que bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, México incrementó significativamente la cooperación bilateral, fortaleciendo una nueva etapa de coordinación estratégica.
Señalaron que una intervención violaría la soberanía mexicana y dañaría la confianza construida, afectando gravemente la cooperación en seguridad, comercio e intercambio fronterizo.
Alertaron que el impacto económico sería severo, pues la inversión extranjera directa superó 14 mil 500 millones de dólares y millones de empleos dependen del comercio bilateral.
Indicaron que más de un millón de empleos estadounidenses están ligados al intercambio transfronterizo, mientras cinco millones dependen directamente del comercio con México.
Subrayaron que una acción militar socavaría décadas de esfuerzos conjuntos contra organizaciones criminales transnacionales dedicadas al tráfico de drogas, armas, personas y precursores químicos.
Resaltaron extradiciones históricas realizadas por México en febrero y agosto, con 55 personas entregadas a Estados Unidos por vínculos con cárteles del narcotráfico.
Reconocieron avances recientes: reducción de homicidios, mayor incautación de fentanilo, fortalecimiento de inteligencia y prohibiciones legales contra producción y distribución de opioides sintéticos.
Concluyeron que cualquier acción unilateral destruiría la cooperación bilateral y pidieron comprometerse a no emprender operaciones militares sin autorización del Congreso estadounidense.






