Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Mientras el campo agrícola enfrenta una sequía severa, la actividad ganadera en Tamaulipas mantiene estabilidad y no reporta una crisis alimentaria para el hato, aseguraron autoridades del sector.
El subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García, explicó que, aunque las precipitaciones han sido limitadas, los productores han sabido adaptarse con planeación y reservas de forraje.
Señaló que la experiencia acumulada durante años de estiaje ha permitido a los ganaderos anticipar escenarios adversos y garantizar alimento suficiente para engorda, venta y destete de becerros.
A diferencia de la agricultura, que requiere mayores volúmenes de lluvia para salvar cultivos, la ganadería ha logrado sostener condiciones aceptables gracias a humedad registrada al inicio del año.
El funcionario recordó que las lluvias tempranas superaron una pulgada en algunas regiones, generando suficiente humedad para el rebrote de pasto verde o entreverado en diversos predios.
Esa precipitación, aunque moderada, evitó un panorama crítico y permitió conservar cobertura vegetal en ranchos dedicados a la producción pecuaria, principalmente en zonas costeras y del sur estatal.
Municipios como Soto la Marina, Aldama y González, con vocación ganadera histórica, podrían mejorar notablemente sus condiciones con apenas una pulgada adicional de lluvia.
“Con una sola pulgada comenzaría nuevamente el rebrote y la recuperación del pasto”, estimó Amaya García, al destacar que el escenario actual no representa una emergencia para el sector.
Reconoció que el comportamiento del clima sigue siendo un factor determinante, pero insistió en que no se observa un problema grave de sequía en la ganadería tamaulipeca.
El contraste con la agricultura es evidente: mientras los cultivos demandan mayores precipitaciones para sobrevivir, el sector pecuario ha logrado mantener equilibrio operativo en sus unidades productivas.
En ese contexto, la actividad ganadera respira ante un entorno climático complejo, apoyada en la experiencia técnica de productores que han aprendido a enfrentar ciclos prolongados de escasez hídrica.






