Ciudad Victoria, Tamaulipas.— El Tribunal de Disciplina Judicial mantiene abiertas alrededor de 200 investigaciones contra servidores públicos del Poder Judicial del Estado por diversas irregularidades relacionadas con el desempeño de sus funciones.
Las indagatorias abarcan conductas que van desde la dilación injustificada en la resolución de asuntos, omisiones administrativas y retrasos en la rendición de informes, hasta inconformidades ciudadanas por decisiones judiciales y presunta manipulación de expedientes.
El magistrado Jesús Manuel Castillo Quintanilla explicó que estas investigaciones forman parte de la estrategia para abatir el rezago histórico de quejas y denuncias que anteriormente se acumulaban en el desaparecido Consejo de la Judicatura del Estado.
Detalló que el Tribunal de Disciplina revisa la actuación tanto de jueces como de secretarios de acuerdos, con el objetivo de determinar si existen faltas administrativas que ameriten iniciar procedimientos formales.
Para ello, el órgano disciplinario cuenta con dos comisiones especializadas: una encargada de la investigación y otra responsable de sustanciar los procedimientos cuando se detectan indicios de posibles irregularidades.
La comisión de investigación se encarga de reunir datos, testimonios y elementos probatorios relacionados con la conducta de los servidores públicos judiciales; posteriormente, si existen elementos suficientes, el expediente se turna a la comisión de sustanciación.
Una vez en esa etapa, se analiza el caso conforme a los plazos legales establecidos para determinar si procede o no la emisión de una resolución o eventual sanción administrativa.
Castillo Quintanilla explicó que conductas como la tardanza en resolver asuntos o la omisión en la entrega de informes, aunque son faltas administrativas, generalmente no se consideran graves.
Sin embargo, aclaró que existen conductas de mayor impacto que sí podrían derivar en la destitución de un juez, particularmente en casos relacionados con decisiones indebidas dentro de procesos penales.
El magistrado subrayó que cualquier sanción debe resolverse mediante un procedimiento formal que garantice el derecho de defensa del funcionario involucrado y otorgue certeza jurídica sobre las razones que motivarían una eventual remoción.






