Ciudad de México.- El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México se agrava y, de acuerdo con Greenpeace México, ya se extiende por 630 kilómetros de costa, afectando incluso zonas arrecifales.
La organización ambiental advirtió que la emergencia continúa fuera de control, con impactos que alcanzan el Corredor Arrecifal del suroeste del Golfo, evidenciando un escenario ambiental de gran magnitud.
Aunque Petróleos Mexicanos reporta avances cercanos al 85 por ciento en las labores de limpieza, Greenpeace sostiene que los reportes oficiales contrastan con la realidad documentada en campo.
Según información recabada por la Red del Corredor Arrecifal y comunidades costeras, el chapopote sigue llegando a diversas playas, muchas de las cuales permanecen sin atención adecuada.
La organización señaló que los trabajos de mitigación se han concentrado en zonas visibles, principalmente en superficies terrestres, sin considerar el daño potencial en ecosistemas marinos como los arrecifes.
Además, criticó que las labores de limpieza priorizan destinos turísticos, mientras que playas alejadas de centros urbanos continúan expuestas a la contaminación sin intervención oportuna.
En este contexto, Greenpeace advirtió que el Golfo de México vuelve a ser tratado como una zona de sacrificio frente a los riesgos derivados de la actividad petrolera.
Ante la dimensión del problema, la organización exigió la aplicación inmediata de planes de contingencia y la declaratoria formal de emergencia ambiental en la región afectada.
También urgió a implementar acciones de restauración ecológica con enfoque integral, incluyendo áreas de anidación de tortugas y zonas costeras vulnerables que han sido desatendidas.
Pidió dotar de equipo adecuado a las brigadas encargadas de la limpieza y activar protocolos estrictos para el manejo de residuos peligrosos derivados del derrame.






