Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La tribuna del Congreso local se encendió entre reclamos, cifras y acusaciones cruzadas por el campo, hasta cerrar con una escena inesperada: la risa del promovente Ismael García Cabeza de Vaca.
El debate se detonó con la presentación de un audio en voz de un productor, difundido por la diputada Marina Ramírez Andrade, que exhibió la cancelación del crédito “Soberanía” por condiciones climáticas.
“Se cancela definitivamente el crédito Soberanía”, se escuchó en el audio, donde el agricultor narró frustración tras cumplir requisitos sin recibir apoyo, dejando en evidencia el desencanto del sector.
La intervención marcó el tono del debate: un campo golpeado por la sequía, la burocracia y la incertidumbre, donde, según el PAN, los programas ya no llegan a quienes realmente los necesitan.
Ramírez Andrade sostuvo que de 300 solicitudes de apoyo, apenas 20 fueron aprobadas y, aun así, varias terminaron con notificaciones de cancelación, lo que calificó como un fracaso operativo.
A la discusión se sumó la diputada Charo González, quien cuestionó el costo de producción agrícola, destacando que un tambo de diésel de 200 litros alcanza los 5 mil 500 pesos.
Subrayó que el combustible, base del trabajo agrícola, dejó de contar con subsidios efectivos, lo que ha encarecido la producción y reducido la competitividad frente a productores internacionales.
Desde Morena, la respuesta llegó con datos en mano. Se defendió que el diésel sí cuenta con estímulos fiscales vigentes, publicados en el Diario Oficial de la Federación.

“Hay un subsidio de 4.55 pesos por litro”, señalaron, llamando a los legisladores a documentarse antes de sostener acusaciones sobre la supuesta eliminación total de apoyos.
La discusión escaló cuando se cuestionó incluso la viabilidad de exigir soluciones ante la sequía, al señalar que ni el Congreso ni el Estado pueden controlar fenómenos naturales.
Desde la bancada guinda, se defendió que existen alternativas como la rotación de cultivos y se recordó que antiguos esquemas de apoyo no siempre beneficiaban directamente a los productores.
Incluso se lanzó una acusación política directa al pasado reciente, al señalar que recursos destinados al campo no llegaban a los agricultores, sino a intereses ligados a grupos de poder.
El PAN insistió en la competencia desigual que enfrentan los productores, al señalar que mientras en México el diésel ronda los 28 pesos, en Estados Unidos cuesta casi la mitad.
Ese contraste, afirmaron, coloca en desventaja al campo tamaulipeco, obligándolo a competir en condiciones adversas frente a mercados internacionales con mayores incentivos y apoyos gubernamentales.
En medio del cruce de posturas, el fondo del debate se centró en el Punto de Acuerdo que buscaba exhortar a la federación a liberar apoyos urgentes para la siembra de granos.
La propuesta también planteaba que el Estado dispersara recursos disponibles para evitar que más hectáreas quedaran sin sembrarse durante el ciclo agrícola 2026.

Sin embargo, Morena optó por acelerar el proceso y someter el asunto a votación con dispensa de trámite, lo que en los hechos significó frenar la propuesta del panista.
La diputada Lucero Deosdady Martínez López cerró el debate señalando que el tema del campo no debe utilizarse con fines políticos ni sustentarse en datos imprecisos.
Afirmó que no existe abandono presupuestal, sino un cambio en el modelo de apoyos para evitar intermediarios y asegurar que los recursos lleguen directamente a los productores.
También advirtió que el Congreso no debe legislar bajo presión ni amenazas de movilizaciones, al señalar que existen mesas de diálogo abiertas entre el Estado y la federación.
“Podríamos también preguntar dónde quedaron los apoyos del pasado”, lanzó, en un señalamiento directo que elevó el tono político de la discusión en el Pleno.
La iniciativa fue finalmente desechada, pero dejó una escena que sintetizó el ambiente: mientras Morena cerraba filas, Ismael, reaccionaba entre carcajadas, café en mano en su curul.






