Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El asesinato de dos maestras en Michoacán reactivó las alarmas en el sistema educativo, obligando a replantear estrategias preventivas como el operativo mochila ante el avance de la violencia escolar.
La subsecretaría de Educación Básica en Tamaulipas advirtió que este tipo de hechos exige revisar protocolos, bajo esquemas legales claros y con la participación activa de madres y padres de familia.
Se subrayó que cualquier implementación del operativo debe contar con respaldo normativo y social, para evitar controversias legales y garantizar su aplicación respetando derechos, sin perder de vista la seguridad en los planteles.
El programa surgió en 2010 como una medida de control para impedir el ingreso de armas o sustancias peligrosas, pero en 2014 fue eliminado al considerarse cumplido su objetivo inicial.
Posteriormente, en 2017 se intentó reactivar bajo un esquema en el que docentes realizarían revisiones, sin embargo, amparos y denuncias impidieron que se consolidara como una política obligatoria a nivel nacional.
La dependencia sostuvo que el caso ocurrido en Michoacán evidencia una crisis que rebasa lo local, al encender alertas en todo el país sobre la necesidad de reforzar valores y convivencia escolar.
Se advirtió que la violencia en las aulas no puede normalizarse y que es indispensable visibilizar el problema para atenderlo de fondo, fortaleciendo la formación cívica y el respeto entre estudiantes y docentes.
Ademas en Tamaulipas ya se han registrado incidentes aislados, como el caso de un plantel en Altamira, lo que confirma que el fenómeno también impacta a la entidad.
Se destacó que el Congreso local aprobó una iniciativa para atender la salud mental en escuelas, considerando los rezagos emocionales derivados de la pandemia que afectan el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.






