La mortandad masiva de peces en el dique El Camalote encendió la alerta ambiental y sanitaria en la zona conurbada de Tampico, Ciudad Madero y Altamira, obligando a una respuesta coordinada de los tres ayuntamientos, el Gobierno de Tamaulipas y la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).
En días recientes se reportó la aparición de miles de peces muertos en el estero y dique El Camalote, en la zona limítrofe entre Altamira (Tamaulipas) y Pánuco (Veracruz), fenómeno que se extendió a distintos puntos del sistema lagunario.
Los estudios preliminares y los reportes oficiales coinciden en que la causa principal no es un derrame industrial, sino el aumento de la salinidad del agua por intrusión de agua de mar y fallas o manejo inadecuado de las esclusas del sistema de diques.
Esta intrusión salina altera drásticamente el equilibrio del ecosistema lagunario, afectando sobre todo a especies de agua dulce como la carpa y el plateado, que no toleran concentraciones elevadas de sal, lo que explica la mortandad observada en superficie.
Autoridades estatales han señalado que la apertura intermitente de las compuertas por parte de algunos grupos de pescadores, con la intención de modificar la salinidad, agravó la inestabilidad del sistema hídrico y motivó la intervención directa del estado.
Siguiendo instrucciones del gobernador Américo Villarreal Anaya, la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma) del Estado realizaron una visita técnica al dique El Camalote para exponer públicamente las causas del fenómeno y las acciones preventivas.
El titular de Recursos Hidráulicos, Raúl Quiroga Álvarez, explicó que el cambio en las condiciones del sistema lagunario, asociado al flujo hacia cuerpos como la laguna La Costa y a la intrusión salina, generó un estrés severo en la fauna acuática, por lo que se estableció una veda de hecho para impedir el consumo de peces muertos.
Entre las medidas anunciadas destacan: la prohibición de manipular las compuertas sin autorización, el monitoreo permanente de la calidad del agua y de la salinidad, y la coordinación estrecha con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que ordenó la apertura controlada de compuertas para reducir la concentración de sal y permitir la migración de peces vivos hacia zonas más seguras.
Paralelamente, la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) implementó operativos en puntos de venta de productos pesqueros para desalentar el consumo de ejemplares que pudieran representar un riesgo a la salud pública.
El gobierno municipal de Altamira, encabezado por su alcalde Armando Martínez Manríquez, reportó el retiro de alrededor de dos y media toneladas de peces muertos en la zona del dique El Camalote, mediante cuadrillas con apoyo de maquinaria pesada y personal de la Comapa.
Los restos fueron enterrados en una fosa previamente excavada, aplicando cal para disminuir riesgos sanitarios y olores fétidos, y se realizaron sobrevuelos con dron junto con personal de Conagua y del organismo operador para verificar la reducción paulatina del fenómeno.
En Tampico y Ciudad Madero, los ayuntamientos se declararon en alerta debido al potencial impacto sobre el abastecimiento de agua dulce a la población urbana, industrial y comercial de la zona conurbada, que depende en gran medida del sistema lagunario y de la funcionalidad del dique El Camalote.
Las áreas de Ecología y Protección Civil de ambos municipios reforzaron la vigilancia en lagunas, canales y puntos de pesca recreativa, con campañas informativas para la ciudadanía y comunicación directa con el Gobierno del Estado sobre cualquier modificación en la calidad del agua o presencia de fauna afectada.
La declaratoria de la zona conurbada Altamira–Ciudad Madero–Tampico como región de manejo conjunto facilita que las dependencias estatales y los ayuntamientos ejerzan sus atribuciones de manera coordinada, lo que en esta contingencia se traduce en acciones unificadas de monitoreo, saneamiento y control de infraestructura hidráulica.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), a través de especialistas en recursos hídricos, biología marina y salud ambiental, ha sido integrada como instancia técnica de apoyo para el análisis de causas y la evaluación de impactos ecológicos y socioeconómicos de la mortandad de peces.
Su participación incluye el muestreo de agua y sedimentos, la identificación de especies afectadas y la formulación de recomendaciones para la rehabilitación de las esclusas, la gestión del sistema lagunario y la adaptación de las actividades productivas para evitar nuevos episodios de esta magnitud.
En conjunto, los tres municipios conurbados, el Gobierno de Tamaulipas y la UAT convergen en el objetivo de proteger el ecosistema, asegurar el abastecimiento de agua dulce para uso urbano, industrial y comercial, y garantizar que este evento sirva como punto de partida para un manejo más integral y preventivo del sistema hídrico del sur de Tamaulipas.






