Ciudad Victoria, Tamaulipas.– La sequía presupuestal alcanzó un escenario grave: restablecer las Comapas en Tamaulipas costarían 25 mil millones de pesos y los distritos de riego al menos 20 mil millones de pesos más, un dinero que el Estado no lo tiene.
Frente a este escenario, Raúl Quiroga Álvarez, secretario de Recursos Hidráulicos, admitrió que Tamaulipas enfrenta una presión creciente por el agua, con proyectos en marcha, pero con necesidades que superan la capacidad financiera actual.
Frente a los legosladores locales, el Secretario informó que el estado cuenta con 47 proyectos registrados en cartera a través de NADBANG, varios con estudios ejecutivos concluidos, enfocados principalmente en saneamiento y tratamiento de aguas residuales con financiamiento internacional proyectado.
Explicó que se busca acceder a esquemas como bonos verdes para detonar inversiones estratégicas, aunque reconoció que la magnitud del problema requiere recursos mucho mayores para lograr impactos estructurales sostenidos.
En materia de tecnificación del riego, señaló avances limitados en la zona norte, aunque existe un compromiso formal para concluir este proceso hacia el año 2028 con obras en desarrollo.
Detalló que ya se ejecutan trabajos de revestimiento en canales, incluyendo el canal Rodhe, además de mejoras en drenes, compuertas y caminos operativos para optimizar el uso del agua disponible.
Sin embargo, reconoció que la situación en la cuenca del río Bravo es crítica, particularmente en los distritos de riego que dependen de presas internacionales en niveles históricamente bajos.
Precisó que el distrito 025, considerado el más importante del noreste, no recibió autorización de riego este año debido a la escasez extrema en las presas Falcón y La Amistad.
Advirtió que el nivel actual del almacenamiento es el más bajo registrado, lo que compromete incluso el abasto para consumo humano en la zona fronteriza de Tamaulipas.
Explicó que estas presas contienen agua compartida con Estados Unidos, lo que limita aún más la disponibilidad, ya que una parte significativa del recurso pertenece al país vecino.
Sobre los organismos operadores, destacó que, pese a críticas, algunos como Comapa Sur muestran avances importantes en eficiencia, aunque aún arrastran rezagos históricos significativos en infraestructura y operación.
Afirmó que estas dependencias fueron recibidas en condiciones críticas, con instalaciones deterioradas y sistemas obsoletos, lo que obligó a realizar inversiones urgentes para evitar colapsos operativos.
En el caso de Río Bravo, rechazó la viabilidad de transferir el organismo operador al municipio, argumentando que no existen condiciones administrativas, técnicas ni financieras para asumir esa responsabilidad.
Reveló que el ayuntamiento mantiene adeudos con la Comapa y carece de participación activa en los órganos de administración, lo que complica cualquier intento de descentralización del servicio.
Destacó que el gobierno estatal ha invertido en rehabilitación de infraestructura hidráulica, incluyendo redes de drenaje, plantas de bombeo y sustitución de tuberías obsoletas en diversas zonas.
También mencionó la modernización de sistemas de captación y mejoras en potabilización, particularmente para reducir costos derivados de la contaminación en fuentes como el canal Anzaldúas.
El secretario subrayó que el reto financiero es enorme, estimando que se requieren al menos 20 mil millones de pesos para rehabilitar distritos de riego y más de 25 mil millones para organismos operadores de agua como son las Comapas.
Contrastó estas cifras con el presupuesto actual, que apenas supera los 200 millones de pesos, evidenciando una brecha considerable entre necesidades reales y recursos disponibles.
Advirtió que, ante esta limitación, los propios usuarios agrícolas asumen el mantenimiento de infraestructura, lo que complica la sostenibilidad del sistema y limita la productividad del sector.
Quiroga, sostuvo que, aunque existen avances y apoyo en obras estratégicas, el desafío hídrico en Tamaulipas sigue siendo mayúsculo y exige decisiones urgentes para evitar un deterioro mayor.





