Ciudad de México.- La confrontación entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos convirtió a Sinaloa en el estado con mayor crecimiento de delitos relacionados con armas de fuego y explosivos.
Las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran un incremento histórico en carpetas de investigación abiertas durante los últimos dos años en territorio sinaloense.
Mientras en 2019 se registraron apenas 312 investigaciones por delitos vinculados con armas y explosivos, durante 2025 la cifra explotó hasta alcanzar mil 916 expedientes oficiales.
El comportamiento violento no se ha detenido. Entre enero y marzo de este año ya se contabilizan 397 carpetas de investigación relacionadas con aseguramientos de armamento y artefactos explosivos.
Especialistas en seguridad consideran que el estallido criminal comenzó tras la captura de Ismael Zambada García y la ruptura interna del Cártel de Sinaloa.
El analista Armando Rodríguez Luna afirmó que el secuestro y entrega de El Mayo a autoridades estadounidenses detonó una espiral violenta principalmente en Culiacán y municipios del norte.
Explicó que posteriormente las operaciones federales incrementaron la presencia de Fuerzas Armadas y Guardia Nacional, enfocándose primero contra Los Chapitos y después equilibrando acciones hacia Los Mayos.
Rodríguez Luna señaló que los operativos recientes también se concentraron en decomisos masivos de armas, destrucción de laboratorios clandestinos y combate al tráfico ilegal de explosivos en la entidad.
Por su parte, el especialista David Saucedo Torres aseguró que la guerra interna del narcotráfico rompió la aparente estabilidad criminal que durante años predominó en Sinaloa.
Detalló que comenzaron a surgir delitos antes poco visibles en la entidad, como extorsiones, cobro de piso, secuestros, desapariciones y hallazgos de narcofosas en distintas regiones del estado.
Saucedo sostuvo que empresarios, comerciantes y productores comenzaron a resentir presiones económicas del crimen organizado, utilizadas para financiar la disputa interna entre ambas facciones criminales.
El académico Daniel C. Santander advirtió que la lucha territorial elevó el flujo ilegal de armamento hacia zonas dominadas por grupos criminales rivales.
Explicó que el tráfico de armas continúa siendo uno de los factores centrales detrás del aumento de homicidios, enfrentamientos y aseguramientos registrados por autoridades federales y estatales.
El penalista Mario Uribe Olvera añadió que el incremento de carpetas también refleja una mayor actividad operativa de corporaciones de seguridad en regiones con alta violencia criminal. Con Información de El Universal






