Ciudad Victoria, Tamaulipas.– A menos de una semana del arranque oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico y Golfo de México, el radar meteorológico de Altamira permanece fuera de operación.
La falla del sistema mantiene prácticamente sin monitoreo especializado a gran parte del sur de Tamaulipas, justo cuando comienzan a incrementarse los riesgos por lluvias torrenciales y fenómenos tropicales.
El director del organismo Cuenca Golfo Norte de Conagua advirtió que la inoperancia del radar limita la capacidad para medir precipitaciones intensas y anticipar posibles crecidas de ríos.
Actualmente, la Red Nacional de Radares del Servicio Meteorológico Nacional presenta fallas e intermitencias en distintas regiones, incluyendo el equipo instalado estratégicamente en Altamira.
Aunque los pronósticos no anticipan huracanes extremos entre julio y agosto, sí prevén disturbios tropicales capaces de generar lluvias severas, como ocurrió durante las temporadas recientes.
Las autoridades reconocieron que sin el radar será más complicado identificar acumulados de agua en zonas críticas donde no existen estaciones meteorológicas terrestres para monitoreo permanente.
El funcionario explicó que el problema técnico se originó por la avería de un componente electrónico indispensable para el funcionamiento del sistema de vigilancia meteorológica.
Precisó que actualmente especialistas trabajan en la sustitución de la tarjeta dañada para intentar restablecer el radar antes de que aumente la actividad ciclónica en el Golfo.
Advirtió que las imágenes satelitales no sustituyen completamente la función del radar, debido a que únicamente muestran la nubosidad superficial y no la intensidad real de las lluvias.
A diferencia de los satélites, el radar permite observar verticalmente la estructura de tormentas y calcular con mayor precisión la cantidad de precipitación que podría alcanzar determinada región.
El alcance del radar de Altamira cubre aproximadamente 330 kilómetros, incluyendo municipios de Tamaulipas, norte de Veracruz y parte de la región huasteca considerada vulnerable a ciclones tropicales.
Las autoridades reconocieron que mantener fuera de servicio este sistema representa dejar parcialmente sin vigilancia meteorológica a una extensa franja del Golfo de México en plena temporada de huracanes.






