Ciudad Victoria, Tamaulipas.– La crisis ganadera en Tamaulipas alcanzó niveles alarmantes luego de que el hato estatal registrara una reducción cercana al 50 por ciento durante la última década.
Autoridades del sector pecuario confirmaron que la entidad pasó de tener alrededor de un millón de cabezas de ganado a mantener actualmente entre 400 mil y 500 mil animales.
El subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García, atribuyó el desplome a las sequías prolongadas, la falta de financiamiento y el avance de plagas sanitarias.
Entre los factores más severos destacó el impacto del gusano barrenador, problema que provocó restricciones de movilización y mayores controles sanitarios en distintas regiones del estado.
El funcionario explicó que las cifras definitivas del inventario ganadero estarán listas hasta octubre, cuando concluya el análisis detallado de unidades de producción en la frontera norte.
Precisó que actualmente el barrido sanitario presenta un avance cercano al 88 por ciento y forma parte de las observaciones emitidas por autoridades agrícolas de Estados Unidos.
Amaya García reconoció que el deterioro del sector no es reciente, sino una crisis acumulada durante aproximadamente diez años debido al deterioro climático persistente en Tamaulipas.
Recordó que fenómenos como la rabia paralítica bovina golpearon duramente algunas regiones; sin embargo, sostuvo que la sequía terminó generando afectaciones todavía más profundas y permanentes.
La falta de lluvias redujo considerablemente la capacidad de alimentación en los potreros, obligando a productores a disminuir de forma drástica el número de animales en sus ranchos.
Además, numerosos ganaderos enfrentan problemas económicos derivados de la ausencia de créditos accesibles y del incremento sostenido en costos de producción y alimentación del ganado.
El despoblamiento pecuario se ha extendido prácticamente en toda la entidad, golpeando principalmente a pequeños y medianos productores que dependen directamente de la actividad ganadera.
Autoridades estatales admitieron que la recuperación del hato requerirá varios años, inversión constante y mejores condiciones climáticas para evitar un mayor deterioro del campo tamaulipeco.






