Ciudad de México.- Miles de personas tomaron Paseo de la Reforma para presenciar el Gran Desfile Mundialista, un espectáculo que convirtió la principal avenida capitalina en una celebración futbolera.
Aunque el arranque estaba previsto para el mediodía, el evento comenzó con cerca de veinte minutos de retraso, generando impaciencia entre los asistentes.
Minutos después de la una de la tarde, los espectadores concentrados en la zona de la Diana Cazadora comenzaron a lanzar silbidos y exigir el inicio.
Familias completas, visitantes nacionales y turistas provenientes de diversos países ocuparon las banquetas y camellones para observar el recorrido de los contingentes.
Entre los asistentes destacaron grupos de aficionados originarios de Colombia, Ecuador, Venezuela y Estados Unidos, quienes aprovecharon la jornada para sumarse al ambiente mundialista.
El trayecto del desfile abarcó desde la Glorieta de la Diana Cazadora hasta las inmediaciones del Monumento a la Revolución, donde miles siguieron las actividades.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, llegó acompañada de integrantes de su gabinete para encabezar el inicio formal de la celebración organizada por la administración capitalina.
Durante su arribo al punto de salida se escucharon expresiones de desaprobación y algunos abucheos provenientes de sectores del público congregado.
El desfile incorporó elementos representativos de la cultura mexicana y del futbol, incluyendo un gigantesco balón mundialista y personajes tradicionales.
También participaron chinelos, agrupaciones de mariachis, bandas musicales y un carro alegórico inspirado en el ancestral juego de pelota mesoamericano.
Otra de las atracciones fue una ofrenda monumental dedicada a figuras históricas del futbol, acompañada por una vistosa comparsa integrada por medio centenar de catrinas.
El espectáculo incluyó además una trajinera gigante adaptada para recorrer la avenida y contingentes de pueblos originarios que mostraron expresiones culturales de la capital.
La combinación de tradición, identidad mexicana y pasión futbolera marcó el inicio de las actividades con las que la Ciudad de México se proyecta rumbo al Mundial 2026.





