Nueva York. El humo de los incendios forestales canadienses cubría el jueves gran parte del noreste de Estados Unidos, lo que ha provocado alertas sanitarias, pero se espera que un frente frío que llegará este fin de semana ayude a disipar la peligrosa niebla a tiempo para la final del Mundial del domingo en la zona de Nueva York.
Se espera que más de 80 mil personas asistan a la final del Mundial entre la vigente campeona, Argentina, y la campeona de Europa, España, en el estadio al aire libre de Nueva York-Nueva Jersey, mientras que otras 50.000 personas verán el partido desde Central Park, en Manhattan.
La ciudad de Nueva York comenzó a notar los efectos de los incendios forestales esta semana y las autoridades locales emitieron una alerta, instando a los residentes a reducir la actividad física intensa al aire libre y a tomarse más descansos si se encuentran fuera de casa.
La calidad del aire en Nueva Jersey, donde se encuentra el estadio, fue calificada el jueves como “insalubre para grupos sensibles” por varias plataformas de medición de la calidad del aire.
“Las zonas donde el humo es más denso pueden provocar problemas respiratorios. Por lo tanto, aquellas personas que sean un poco más sensibles o que padezcan problemas respiratorios quizá deban permanecer en el interior el mayor tiempo posible”, declaró a Reuters en una entrevista el meteorólogo de AccuWeather, Alex DaSilva.
“El sábado va a llover mucho, así que eso debería disipar gran parte del humo (…) El domingo por la mañana, creo que veremos cómo un frente frío atraviesa la zona y debería disipar cualquier resto de humo que quede”.
DaSilva señaló que, aunque los espectadores deberían intentar limitar al máximo sus actividades al aire libre el día antes de la final, cualquier riesgo sería menor para cuando comience el partido, el domingo a las tres de la tarde hora local (1900 GMT).
“Veremos cómo parte de ese humo se aleja de la zona a medida que avance el fin de semana”, añadió.
Los incendios cambian el paisaje
Ciudades de Canadá, el Medio Oeste y la Costa Este de Estados Unidos se encuentran actualmente bajo una densa capa de humo proveniente de incendios forestales.
En Toronto, el cielo ha estado de un naranja apocalíptico desde la mañana del miércoles, y Nueva York, Detroit y Minneapolis también enfrentaban alertas por mala calidad del aire.
El humo se extiende hacia el sur desde más de 800 incendios forestales en la provincia canadiense de Ontario y otras regiones, destruyendo casi 5 millones de acres y obligando a evacuaciones masivas, incluso en la vecina Minnesota.
Para millones de norteamericanos, los cielos humeantes se están convirtiendo en una imagen habitual durante los meses más cálidos. En 2023, grandes ciudades como Nueva York y San Francisco fueron comparadas con la película Blade Runner después de que el cielo se tornara de un naranja intenso, ocultando el sol.
Hace apenas una década, estos eventos eran bastante raros.
¿Qué está causando la aparición de escenas tan ominosas?
Un nuevo análisis de USA Today sobre datos de incendios forestales de las últimas tres décadas reveló que la superficie quemada cada año está aumentando. En resumen, los incendios forestales son cada vez peores, pero existe una combinación de factores que lo provocan.
La raíz del problema es el cambio climático, causado por la continua quema de combustibles fósiles por parte de los seres humanos y el consiguiente aumento de la temperatura global.
El cambio climático está provocando periodos de calor extremo más frecuentes e intensos, así como sequías regionales prolongadas, creando condiciones propicias para incendios forestales que se vuelven más grandes, erráticos y violentos.






