Morena terminó optimista sus asambleas informativas del fin de semana. Escuchando los discursos, cualquiera pensaría que el partido guinda acaba de vivir días extraordinariamente tranquilos.
Por algunas horas quedaron atrás los episodios de una semana bastante incómoda, comenzando por la estridente ‘liberación’ del general Gerardo Mérida Sánchez, ex Secretario de Seguridad en Sinaloa.
Es un especialista en inteligencia militar que, según las versiones conocidas, habría alcanzado un acuerdo con Estados Unidos para enfrentar un proceso en algún punto de aquel país. Ya informó todo.
También pareció olvidarse que fuerzas federales decomisaron durante la semana que terminó, cerca de 300 mil litros de diésel ilegal dentro del municipio tamaulipeco de Altamira.
Tampoco hubo demasiado espacio para recordar la polémica provocada por la renuncia de la magistrada Mónica Soto al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Mucho menos, para mencionar que el semanario Zeta, publicó que autoridades estadounidenses investigan a Marina del Pilar Ávila, gobernadora morenista del estado de Baja California.
Ni hablar de la intensa polémica, provocada por los retiros de visas estadounidenses a políticos vinculados con Morena, controversia que Andy López Beltrán terminó reavivando.
Tamaulipas queda suficientemente lejos de Michoacán para olvidar también aquella movilización desplegada para detener a doce presuntos integrantes del CJNG durante la semana pasada.
En aquel operativo, según los reportes difundidos, consiguió escapar “El Tío Lako”, el líder del CJNG, mientras otro episodio de violencia volvía a colocar a Michoacán bajo reflectores nacionales.
Y entre tantas “cortinas de humo”, también fue detenido en Sinaloa Fausto “N”, chofer y testigo relacionado con el homicidio de Héctor Cuén Ojeda, según investigaciones oficiales correspondientes.
El detenido también aparece relacionado con los acontecimientos alrededor del secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, episodio cuyas consecuencias políticas todavía continúan generando nuevos capítulos.
Como si faltaran asuntos, la FGR confirmó el traslado a México del ex contralmirante Fernando Farías Laguna, expulsado desde Argentina para enfrentar acusaciones de delincuencia organizada aquí.
Su presunta participación estaría relacionada con una extensa red de contrabando de combustibles, un expediente que adquirió particular relevancia después del buque asegurado anteriormente en Altamira, Tamaulipas.
Hay todavía más. Reportes elaborados con cifras oficiales mostraron que la extorsión continúa golpeando al país, promediando diariamente 32 víctimas entre enero y julio de 2026.
Pero quizá ningún episodio político resultó tan complicado durante la semana como aquel protagonizado nuevamente por Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, dentro del oficialismo nacional.
Rocha regresó inicialmente al Gobierno sinaloense y, posteriormente, solicitó una segunda licencia, ahora por tiempo indefinido, profundizando inevitablemente las interrogantes alrededor de su situación política actual.
Dirigentes morenistas, gobernadores como Américo Villarreal y legisladores federales, marcaron distancia de aquella decisión y aparecieron llamados para reconsiderarla, buscando impedir que la controversia siguiera aumentando dentro del movimiento oficialista.
Incluso Claudia Sheinbaum intervino públicamente y el domingo consideró que separarse nuevamente del cargo era “lo mejor para Sinaloa”, agregando otro ingrediente al complicado episodio político.
La segunda licencia, lejos de sepultar los cuestionamientos alrededor de Rocha Moya, abrió inmediatamente nuevas especulaciones sobre el futuro político y jurídico del gobernador sinaloense con licencia.
Medios mexicanos y estadounidenses, han alimentado versiones sobre eventuales consecuencias judiciales en Estados Unidos, aunque hasta ahora corresponde distinguir claramente entre investigaciones, señalamientos publicados y hechos acreditados.
Las acusaciones incluyen supuestos apoyos económicos para conquistar la gubernatura y presuntos compromisos posteriores para entregar posiciones dentro del Gobierno estatal, señalamientos que deberán probarse ante autoridades.
Y después de semejante semana, Morena llegó sonriente al sábado. En Tamaulipas, su dirigencia salió a celebrar asambleas informativas hablando nuevamente de fortaleza, unidad y futuro.
El mensaje fue extraordinariamente optimista: Morena llegará fuerte al proceso electoral de 2027. Casi parecía que todas aquellas crisis pertenecían a otro partido político completamente diferente.
Después de todo, las asambleas terminaron, llegaron los aplausos y regresó el optimismo. Morena asegura caminar fuerte hacia 2027. Veremos cómo despiertan a partir de este lunes sus gobiernos.






