Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El nuevo ciclo escolar arrancó con dos problemas de fondo: rezago académico y abandono escolar, mientras surge otro desafío inmediato, regular celulares dentro de las aulas.
La Unión Nacional de Padres de Familia advirtió que esas problemáticas exigirán respuestas concretas de las autoridades educativas para evitar mayores afectaciones entre niñas, niños y adolescentes.
Israel Sánchez Martínez, presidente de la organización, sostuvo que los problemas acumulados requieren una estrategia capaz de mejorar escuelas y garantizar que los estudiantes permanezcan dentro del sistema educativo.
A esos desafíos se agrega la regulación del uso de teléfonos celulares y redes sociales durante la jornada escolar, una medida respaldada por padres de familia.
Sánchez Martínez consideró que limitar estos dispositivos puede favorecer la concentración del alumnado y facilitar el trabajo docente, particularmente frente a distractores digitales presentes cotidianamente dentro del aula.
Sin embargo, advirtió que retirar celulares resulta insuficiente cuando numerosas escuelas todavía carecen de condiciones tecnológicas apropiadas para incorporar herramientas digitales cuando sean necesarias para mejorar aprendizajes.
La UNPF plantea garantizar energía eléctrica, internet de calidad y suficientes equipos de cómputo actualizados, además de proporcionar capacitación tecnológica permanente para maestros, directivos y demás personal educativo.
Por ello, el respaldo de padres a la regulación de celulares deberá acompañarse, consideró, de recursos presupuestales suficientes para cubrir las carencias tecnológicas que actualmente enfrentan diferentes planteles.
Otro desafío urgente está relacionado con la recuperación académica. Según cifras referidas por la organización, más de la mitad de estudiantes del país presenta algún grado significativo de rezago.
Las mayores dificultades se encuentran, señaló, en conocimientos fundamentales como lectura, escritura, matemáticas y ciencias, áreas indispensables para continuar satisfactoriamente las diferentes etapas de formación académica.
Ante ese panorama, la organización propuso establecer una estrategia permanente, evaluable y con resultados medibles, concentrando esfuerzos particularmente en estudiantes vulnerables y escuelas ubicadas en zonas rezagadas.
El abandono escolar constituye otra señal de alarma. La UNPF sostuvo que al finalizar el ciclo anterior esta problemática alcanzaba a casi nueve millones de estudiantes.
Sánchez Martínez pidió colocar la permanencia estudiantil entre las prioridades nacionales y evitar que factores económicos, familiares, académicos o de infraestructura continúen expulsando alumnos del sistema educativo.






