
Ciudad de México.- Con el objetivo de “aliviar la presión migratoria” que de forma descontrolada ha llegado a Hungría en los últimos meses, ayer el Parlamento de este país aprobó un paquete de leyes que prevén, entre otras medidas, penas de hasta cinco años de cárcel para los inmigrantes que crucen de manera ilegal sus fronteras.
Cruzar las fronteras ilegalmente puede suponer tres años de cárcel, incrementados a cinco si la persona está armada o daña la valla alambrada que Hungría terminó de instalar en su frontera con Serbia.
El líder del grupo parlamentario del partido gobernante Fidesz, Antal Rogán, explicó, después de la votación, que las nuevas leyes entrarán en vigor el próximo 15 de septiembre.
DELITO. “El gobierno húngaro contará así con la posibilidad de declarar situación de crisis”, destacó Rogán, al agregar que a partir de esa fecha el cruce ilegal de la frontera será un delito, según recoge la agencia MTI.
Conforme a las leyes aprobadas con los votos del partido gobernante Fidesz y el de extrema derecha Jobbik, se creó una nueva categoría en el código penal, la del cruce ilegal de la frontera.
Por otra parte, se endurecen también las penas por el tráfico ilícito de personas, que en casos extremos, como por ejemplo por organizarlo o dirigirlo, ascenderán hasta los 20 años de cárcel.
REGISTRO. Además, las nuevas leyes prevén la creación de una franja de 60 metros desde la frontera llamada “zona de tránsito”, que solo estará abierta hacia Serbia y donde se realizará el registro de los refugiados o inmigrantes.
Otra nueva categoría legal será la de la “situación de crisis por inmigración masiva”, que el gobierno podrá declarar por un período de un máximo de 6 meses.
En ese período se podrán construir instalaciones “de seguridad nacional”, en terrenos estatales o de los ayuntamientos.
Otro paquete legislativo que abriría la posibilidad de movilizar al ejército en la defensa de las fronteras será votado en el Parlamento la próxima semana.
La oposición izquierdista, que votó en contra, y también numerosas organizaciones humanitarias calificaron estas leyes de “autoritarias” y “anticonstitucionales”.
Ya entrada la noche el gobierno húngaro dijo que tiene la intención de ofrecer cientos de autobuses para que inmigrantes lleguen a la frontera con Austria.
En lo que va del año, más de 160 mil personas, en su mayoría refugiados de guerras como la siria y la afgana, han entrado en Hungría a través de la frontera serbia, la mayoría con la intención de seguir ruta hacia Austria y Alemania.
AGRESIÓN. Por otra parte, un grupo de radicales húngaros arrojó ayer un par de granadas aturdidoras a refugiados en la estación de trenes de Budapest Keleti, denunciaron testigos. Tras esta agresión se desató una pelea con varios refugiados, pero fueron dispersados por la policía, sin que se registraran heridos ni detenidos.
En tanto, con gritos de ¡Alemania!, ¡Alemania!, más de 2 mil refugiados que llevan días varados en Budapest, emprendieron ayer una marcha a pie hacia la frontera con Austria, localizada a casi 200 kilómetros de la capital húngara. El grupo tomó ruta para abandonar la ciudad, luego de que las autoridades les han impedido utilizar el tren que los llevaría a Alemania, objetivo de su odisea. En el inicio de su caminata voluntarios les acompañaron y les entregaron botellas con agua y algunos alimentos.
La policía checa marca con números a refugiados
La prensa de República Checa informó ayer que el pasado martes la policía retuvo en Breclav, en el sureste del país, a más de 200 refugiados sirios que viajaban sin papeles rumbo a Alemania. Los oficiales les escribieron con marcadores de tinta negra y azul números en las manos de los 115 hombres, 38 mujeres y 61 niños que llegaron desde Hungría, supuestamente para poder agrupar a los refugiados por familias, explicaron las autoridades locales y de lo que hizo eco el periódico español El País.
La medida adoptada por la policía en Breclav ha desatado críticas en las redes sociales por su similitud a los números que tatuaban los nazis a sus víctimas en los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial.
La República Checa forma parte del grupo de países que se ha mostrado contrario a las cuotas obligatorias para recibir a inmigrantes y aliviar la crisis de refugiados en Europa. “Las cuotas sería el camino equivocado”, aseguró el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka, el pasado 31 de agosto. De momento, los checos se han comprometido a recibir a mil 500 refugiados hasta el 2017.
Por otra parte, el primer ministro británico, David Cameron, informó ayer desde Portugal, que el Reino Unido proporcionará asilo a “miles” de refugiados sirios debido a la gravedad de la crisis migratoria que azota Europa.
En tanto, en Francia, un grupo de 11 presidentes municipales del sur del país expresaron su disposición a acoger refugiados.
Sepultan a niño sirio que murió ahogado
Aylan Kurdi, el niño sirio-kurdo de tres años, cuya muerte durante el traslado en bote de Turquía a Grecia se ha convertido en símbolo de la tragedia de los refugiados de Oriente Medio, fue enterrado ayer junto con su hermano Galib y su madre en su ciudad natal de Kobani, en el norte de Siria, informó la prensa turca.
La familia Kurdi escapó de esa ciudad, sitiada por el yihadista Estado Islámico, en un intento de emigrar a Canadá, donde vive una tía del pequeño.
Aylan, su hermano y su madre se encontraban entre los 12 sirios que se ahogaron en el Mar Mediterráneo hace tres días, después de partir de la ciudad turística turca Bodrum.
Los tres cuerpos fueron trasladados a Estambul por una compañía aérea turca y de allí trasladados a Sanliurfa, en el extremo sur de Turquía.
Los cuerpos fueron llevados a Suruc, ciudad turca fronteriza con Kobani, bajo estrictas medidas de seguridad y acompañados por el padre, Abdulá Kurdi, que renunció continuar su viaje hasta Canadá, aun al ser invitado oficialmente por las autoridades canadienses.
Varios periodistas locales en Suruc informaron vía telefónica que había oficiales del departamento turco de inmigración y psicólogos acompañando al padre y vehículos policiales escoltaron el convoy hasta el paso fronterizo de Mursitpinar, donde los cuerpos abandonaron Turquía para seguir hasta Kobani, donde fueron enterrados.
El padre agradeció a las autoridades turcas su ayuda y declaró estar “muy triste”, aunque se mostró incapaz de hablar más en esos momentos.




