
Ciduad de México.- Algunos procesos químicos son costosos y contaminantes, por lo que en el mundo se buscan estrategias para realizarlos de manera sustentable. En este sentido, la química supramolecular es una herramienta que permite la formación de estructuras “autoensambladas”, que pueden ser utilizadas como catalizadores, y así las reacciones químicas, por ejemplo en la industria farmacéutica, no requieren tanto tiempo ni energía.
La química supramolecular considera que las moléculas están en interacción con su entorno y con otras moléculas; esta área de la química incluye procesos de ensamblaje regidos por enlaces intermoleculares —entre moléculas iguales o distintas—, a través de los cuales se forman bloques constructores que se unen para conformar una estructura autoensamblada, la cual puede ser utilizada en una reacción química con el fin de optimizarla.
Científicos pueden “guiar” el tipo de interacciones que tendrán las moléculas para generar diferentes estructuras, como las moléculas tipo bis-salfen. La unión de bloques constructores se basa en el reconocimiento molecular y puede describirse como la unión de una molécula llamada “invitado” a un receptor molecular o “anfitrión”.
De esta manera, el ángulo que forman los bloques tipo bis-salfen, que serían el “anfitrión”, puede ser regulado por la molécula “invitado”; la regulación de dicho ángulo, en un proceso de catálisis, transfiere información que permite obtener un producto químico en específico. En el caso del proyecto de investigación de Escárcega, la hidrosililación sería la aplicación final, ya que esta reacción tiene relevancia en la industria farmacéutica, cosmética y de materiales.




