
Ciudad de México.- En su quinto día de visita en Estados Unidos, ayer el papa Francisco reiteró su apoyó a los inmigrantes en el Independence Mall, ubicado en lo que se considera la cuna del país y lugar de la declaración de la independencia en 1776, con una mención especial a los latinos en su aspiración a establecerse en EU, nación donde dijo, “encontrarán” su lugar y al que ayudarán a renovarse.
Ante más de 40 mil personas, la mayoría de la comunidad latina, Francisco pronunció un discurso en español enfocado en la inmigración y la libertad religiosa.
El Papa comenzó su discurso evocando el símbolo histórico del Independence Hall, donde los fundadores de EU firmaron la Declaración de Independencia y la Constitución. El pontífice utilizó el mismo atril que usó Abraham Lincoln cuando pronunció el discurso de Gettysburg durante la Guerra Civil.
PREJUICIOS. “Recordemos las grandes luchas que llevaron a la abolición de la esclavitud, la extensión del derecho de voto, el crecimiento del movimiento obrero y el esfuerzo gradual para eliminar todo tipo de racismo y de prejuicios contra la llegada posterior de nuevos americanos”, dijo el Papa, al abordar el tema de la migración.
“Muchos de ustedes han emigrado a este país con un gran costo personal pero con la esperanza de construir una nueva vida. No se desanimen por las dificultades que tengan que afrontar. Les pido que no olviden que al igual que los que llegaron aquí antes, ustedes traen muchos dones a esta nación”, les dijo.
“Por favor, no se avergüencen nunca de sus tradiciones, no olviden las lecciones que aprendieron de sus mayores y que pueden enriquecer la vida de esta tierra americana”, destacó.
“También están llamados a ser ciudadanos responsables y a contribuir provechosamente a la vida de las comunidades en que viven”, señaló Francisco.
“Al contribuir con sus dones no solo encontrarán su lugar aquí sino que ayudaran a renovar la sociedad desde dentro”, animó el Papa a los inmigrantes.
GLOBALIZACIÓN. Francisco también mencionó que “vivimos en una época sujeta a la globalización del paradigma tecnocrático” y llamó a reflexionar al respecto.
“La globalización no es mala. Al contrario. La tendencia a globalizarnos es buena, nos une. Lo que puede ser malo es el modo de hacerlo. Si una globalización pretende igualar a todo como si fuera una esfera, esa globalización destruye la destreza y la particularidad de cada persona y de cada pueblo. Si una globalización busca unir a todos pero respetando a cada persona, a su riqueza, a su peculiaridad respetando a todos, esa globalización es buena nos hace crecer a todos y lleva a la paz”, expresó.
LIBERTAD. Por otra parte, el Papa también habló sobre la importancia de las libertades individuales, especialmente sobre la libertad religiosa, un “derecho fundamental” para “interactuar social y personalmente” con los prójimos.
“En un mundo en el que diversas formas de tiranía moderna tratan de suprimir la libertad religiosa, o de reducirla a una subcultura (…), o de utilizar la religión como pretexto para el odio y la brutalidad, es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia y el respeto”, indicó.
Pide una participación más activa de laicos en la Iglesia
Durante una misa celebrada ayer en la Catedral de San Pedro y San Pablo, en Filadelfia, Francisco pidió una participación mucho más activa de los católicos laicos porque el futuro de la Iglesia lo reclama.
Sabemos que el futuro de la Iglesia, en una sociedad que cambia rápidamente, reclama ya desde ahora una participación de los laicos mucho más activa, dijo el pontífice en su primer acto en esta ciudad, a donde llegó procedente de Nueva York.
“La Iglesia en los Estados Unidos —recordó— ha dedicado siempre un gran esfuerzo a la catequesis y la educación”, y aseguró que el “reto” ahora es fomentar un sentido de “responsabilidad compartida en la planificación del futuro de nuestras parroquias e instituciones”.
El pontífice precisó que esto no significa “renunciar a la autoridad espiritual que se nos ha confiado; más bien, significa discernir y emplear sabiamente los múltiples dones que el Espíritu derrama sobre la Iglesia”.
El Papa preside su primer Encuentro Mundial de las Familias
El papa Francisco presidió ayer en Filadelfia su primer Encuentro Mundial de las Familias en el transcurso de su visita pastoral a Estados Unidos, segunda etapa del viaje a América que inició el pasado 19 de septiembre en La Habana.
Este será el octavo encuentro de este tipo, que fue inaugurado por Juan Pablo II en octubre de 1994, cuando se hizo coincidir con la celebración del Año Internacional de la Familia, declarado por la ONU.
Reportes de la cadena Telemundo destacaron ayer que más de 100 personas pernoctaron en tiendas de campaña en los predios del cementerio de la Evangelical Lutheran Church of the Trinity, en el sur de Filadelfia, ya que el objetivo era ver al papa Francisco durante el Encuentro Mundial de las Familias.
El plato fuerte con el que cierra su visita es la reunión del VII Encuentro Mundial de las Familias, en el Benjamin Franklin Parkway, que espera convocar a 1.5 millones de personas.




