Ciudad de México.- El planeta rojo fue de otro color. De ser un planeta parecido a la Tierra, se transformó en un lugar seco e inhóspito, aunque alguna forma microbiana quizá todavía se esconda en alguno de sus rincones. Datos de la sonda MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution) de la NASA han arrojado información importante de por qué ocurrió este cambio en Marte.
La nave que orbita el planeta detectó que perdió su atmósfera —y sigue perdiendo la que queda— debido a los vientos solares, los mismos de los que nos protege el campo magnético de la Tierra. Aunque Marte también tuvo su campo magnético, lo perdió conforme su núcleo se enfrió hace miles de millones de años, en los albores del sistema solar.
Las mediciones de MAVEN refieren que el viento solar remueve 100 gramos por segundo de gases, principalmente oxígeno y dióxido de carbono, de la pequeña atmósfera. “Es como un ladrón que roba unas cuantas monedas de la caja registradora cada día, la pérdida se vuelve significativa conforme pasa el tiempo”, señala Bruce Jakosky, de la Universidad de Colorado y principal investigador de MAVEN.
“Hemos visto además que la erosión atmosférica se incrementa significativamente durante las tormentas solares, por lo que creemos que la velocidad de pérdida fue mucho mayor hace miles de millones de años cuando el Sol era joven y más activo”, añadió.
La sonda midió lo anterior en marzo de este año, después de una tormenta solar que aceleró la pérdida de gas marciano. De acuerdo con la NASA, que hizo el anuncio ayer y cuyos resultados se publican en cuatro artículos de la revista Science, tanto la pérdida pequeña y gradual, así como la causada de manera más abrupta por las tormentas solares, sugieren que el debilitamiento de su atmósfera fue un proceso muy importante en el cambio climático de Marte.
ADIÓS A LOS IONES. El viento solar está conformado por partículas, principalmente protones y electrones, el cual es arrojado de la superficie del Sol a millones de kilómetros por hora; el campo magnético transportado por el viento solar, a medida que pasa más allá de Marte, produce un campo eléctrico, como una turbina que genera electricidad. Este campo eléctrico acelera átomos cargados, llamados iones, en la parte superior de la atmósfera marciana, lanzándolos al espacio.
MAVEN había examinado el viento solar y luz ultravioleta que removía el gas desde la parte superior de la atmósfera, ahora los nuevos resultados refieren que la pérdida ocurre en tres regiones diferentes del planeta. Abajo de la “cola”, donde el viento solar fluye detrás de Marte, encima de los polos y desde una nube extendida de gas alrededor. El porcentaje de pérdida de iones es de 75% en la cola, casi 25% en los polos y una pequeña fracción en la nube.
“Parece que Marte tuvo una espesa atmósfera caliente en el pasado, suficiente para sostener agua líquida, la cual es un ingrediente clave para la vida como la conocemos”, refirió ayer John Grunsfeld, astronauta y director asociado de la NASA.
“Entender lo que pasó con la atmósfera de Marte mejorará nuestro conocimiento de la dinámica y evolución de cualquier atmósfera planetaria, aprendiendo qué pudo causar los cambios al ambiente de un planeta que pudo albergar microbios en su superficie. Es un una pregunta clave que se está abordando en el viaje de la NASA a Marte”.
De acuerdo con la agencia espacial, aunque la atmósfera de Marte es tenue, equivale al 1 por ciento de la terrestre, aún es lo suficientemente fuerte como para detener el golpe del viento solar en su superficie, lo que es una buena noticia para futuras misiones y su eventual colonización.





