Ciudad de México.- Para difundir el resultado de sus investigaciones, los científicos realizan publicaciones en revistas científicas especializadas, arbitradas y revisadas por colegas y pares de su área, algunas de éstas tienen un mayor índice de impacto y prestigio. Las investigaciones de Ranulfo Romo — investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM— han sido de gran relevancia para comprender cómo una sensación se transforma dentro del cerebro en percepción, memoria y toma de una decisión. Este tipo de conocimiento lo ha publicado en revistas del más alto impacto.
En entrevista, el neurofisiólogo y miembro de El Colegio Nacional, explica cómo es para él la realización de este tipo de publicaciones, la cual no limita a sólo plasmar resultados, puesto que la considera como un proceso comunicativo relevante, casi como toda actividad social, académica e intelectual que desempeña. La clave para él es hacerlo de manera cada vez más sencilla y entendible, y es que para alguien que estudia mecanismos cerebrales, siempre es mejor evitar complicaciones. El especialista hace su exposición para después hablar sobre su más reciente investigación que está por publicar.
Romo narra que toda publicación científica debe contar con antecedentes previos del trabajo, elaborar una hipótesis coherente y preguntas que se buscan contestar en la investigación. En las introducciones de sus trabajos, dice, deja por sentado cuáles son las conclusiones más importantes, y si bien hay una sección de métodos materiales donde es inevitable detallar cómo se hicieron los experimentos y una descripción de resultados, el científico trata de hacerlo lo más ameno posible.
Este método de publicación y las revistas mismas han perdurado a través de años, siglos, por lo que resalta la duda de si sigue siendo la forma más vigente de difundir los resultados científicos. Para el médico originario de Ures, Sonora, sí lo es.
“Se ha discutido a lo largo de los siglos cuál es la mejor manera de transmitir el conocimiento. Se llegó a las publicaciones científicas, revistas dedicadas a comunicar los nuevos hallazgos, principalmente dirigidos a las sociedades científicas y, actualmente, es a nivel más masivo. Revistas como Nature, Science, Cell, y sus hermanas, comunican semanalmente los resultados que ellos consideran más importantes. Son cuatro o seis artículos principales dirigidos a un público educado con conocimiento de ciencias, pero, por ejemplo, cuando inicias a leer un artículo de biología molecular, siendo científico de un área que no es afin, puede que no entiendas nada, lo mismo sucede con otras ciencias”.
De manera personal, enfatiza, trata de hacer su comunicación lo más sencillo posible y emplea además un formato llamado “información complementaria”, que puede remitir a bases de datos y otros aspectos técnicos de la investigación que no se encuentran en el texto de la publicación. “Pero creo que aún así podemos encontrar formas de hacer una comunicación sencilla del conocimiento por más complejo que sea”.
QUE QUEDE CLARO. Ranulfo Romo ahora redacta un artículo en el cual considera muy importante destacar un aspecto y le interesa no sólo hacerlo entendible para sus colegas y los del sub área donde se desenvuelve, sino también para otros en el groso campo de las neurociencias. “Esta investigación tiene implicaciones importantes en la forma de cómo nuestro cerebro interpreta la información del mundo circundante y también cómo guarda la información, independientemente de si es visual, auditiva, táctil…”.
Sobre este estudio, Romo apunta que parece que el cerebro tiene un formato muy elemental de comprimir la información y guardarla en el cerebro en forma de memorias, donde sería muy complicado si se requiriesen circuitos cerebrales para cada forma de memoria. “Pero parece que hay un circuito que se las arregla para comprimirla sin que se pierda, independientemente de los aspectos físicos de donde provenga la información del mundo externo, ya sea que entre por nariz, oídos, vista. La guarda de la misma forma”.
Para el científico éste es un tema muy importante porque guarda un principio muy básico de una forma de operar del cerebro, que no sólo aplica en los animales, sino también en el ser humano. Esto lo lleva a tratar de encontrar un lenguaje accesible para cualquier colega, estudiante e incluso para alguien con una formación superior básica o de bachillerato interesado en el tema. “Quiero que el documento sea entendible y accesible por lo que paso mucho tiempo tratando de redactarlo de esa forma”.
El científico refiere que aún si no se encargara de estudiar cómo funciona el cerebro, su interés sería el mismo por exponer y comunicar con claridad sus ideas, así como plasmarlas en un lenguaje escrito. “La evolución se encargó de generar un órgano como el cerebro, dedicado a procesar información del mundo externo, guardarla en la memoria, usarla para tomar decisiones, moverse y adquirir conocimiento a través del movimiento ocular, desplazar el cuerpo y hacer cosas con las manos”, como escribir, por ejemplo.





