Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer y como cada año se realizan en muchos países una serie de actividades de todo tipo para “celebrar” a las damas, quienes por su parte (muchas de ellas) se sienten satisfechas por el hecho.
A veces no entiendo la hipocresía, tanto de las autoridades, como de algunas mujeres. Y no me refiero a lo local en particular. No, me refiero a todo el país y por qué no decirlo, a muchas naciones que también conmemoran éste día.
Ustedes dirán: “ay, éste ya va a empezar…”, pero verán que me darán la razón en algunos conceptos.
Las autoridades (varones): Se avientan un discurso sobre la igualdad, equidad y perspectivas de género, pero en su equipo de colaboradores sólo un 10 por ciento de mujeres ocupa un cargo de primer nivel.
Las mujeres: Exigen igualdad, exigen derechos, incluso, algunas hasta sienten que deben tener mucho más cosas que los hombres, sin embargo, se quitan el apellido de su mamá y se ponen el del marido y pasan a llamarse “Perengana Pérez De…”.
Las autoridades (varones): Nos conmueven con una arenga sobre el valor de las damas y la política de su gobierno, pero cuando se refieren a sus esposas lo hacen como “mi señora” o “mi mujer” y ya en confianza, como “mi vieja”.
Las mujeres: Se molestan por la falta de espacios en los puestos laborales, pero cuando se los dan, piden tiempo porque tienen que ir a hacerle de comer al marido y atender algunas labores del hogar.
Algunos medios de comunicación: Durante los días previos al evento hacen notas referentes al tema de la mujer, la igualdad y la perspectiva y el mero día (sólo ese día) le dan el espacio principal a una dama.
Las mujeres: Creen que la igualdad de género es ser anti-hombres y hablar mal de los varones, además critican (con justificada razón) el machismo, pero defienden el feminismo que es lo mismo pero desde su punto de vista.
Las autoridades (varones): Sólo el día de la mujer y nada más el día de la mujer “pintan” de rosa las instalaciones gubernamentales y se ponen un moño alusivo, el resto del año no mencionan una sola palabra al respecto.
Las mujeres: Van por la vida peleando sus derechos y la igualdad, pero muchas no sólo se quitan el apellido de la mamá, sino hasta el del papá y adoptan como suyo el del marido y son “Fulana DE…”, es decir, pertenecientes a él.
Piden los mismos derechos, pero no las mimas obligaciones.
En fin, podría enumerar muchos más ejemplos, sin embargo no es el caso.
Creo en la igualdad como lo he repetido en muchas ocasiones en éste espacio editorial. Que tanto hombres y mujeres tengamos los mismos derechos y las mismas obligaciones. Que ambos géneros tengamos las mismas oportunidades y que el más capaz sea el que desempeñe el cargo sea hombre y mujer.
Pero para que haya igualdad no se debe ser ni machista ni feminista. Para que haya igualdad debe haber las mismas políticas públicas para uno y para otro.
Insisto, los mismos derechos, sí, pero también las mismas obligaciones.
Que no haya cuotas de género, porque entonces no se dan las mismas oportunidades.
A veces me da la impresión que el que haya una “Comisión de equidad”; el que haya un “Instituto femenil”; el que haya una “Semana de la mujer” es sólo un simple apapacho o un “avionazo” para que las damas dejen de darle la lata a las autoridades.
A veces creo que las mujeres sólo se conforman con eso. A veces creo que algunas mujeres (no todas) nada más quieren hacer ruido, pero quieren seguir dependiendo del hombre.
Hay ocasiones que creo que la igualdad, la equidad, la perspectiva y todas esas palabras que se usan en estos días sólo son un cliché oficial.
Hace falta mucho… muchísimo para que en verdad haya una verdadera igualdad.
Y sí creo en la igualdad por eso no estoy de acuerdo en que a las damas solo las apapachen y valoren el 8 de marzo de cada año. A la mujer hay que hacerlo todos los días y la igualdad empieza desde casa.
Por eso creo que a veces éste día es mera hipocresía de las autoridades y de hasta algunas mujeres.
Pero mientras esas igualdad solo sean palabras de discurso político, seguiremos en las mismas por los siglos de los siglos.
Cierro el espacio de hoy con una reflexión del escritor uruguayo Eduardo Galeano que publica en su libro “Mujeres”:
“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa.”.
PUNTIO FINAL.- Entre más las festejan más misóginos se ven.
Twitter: @Mauri_Zapata





