A menos de un mes de que concluyan las campañas proselitistas, a los dos candidatos a gobernador que puntean en las preferencias parece habérseles acabado la pólvora verbal, tomando en cuenta que en el segundo debate intercambiaron las mismas acusaciones que en el primero, es más ni nuevas propuestas sacaron cuando eso es precisamente lo que la ciudadanía estábamos esperando.
No salen de los mismos adjetivos, las mismas acusaciones, los mismos cuestionamientos, como si no nos hubiera quedado claro que salvo honrosas pero lamentablemente débiles excepciones, para todos su presencia en la escena político electoral se reduce a llegar al poder a costa de lo que sea, es decir sin importar el desgaste que estos enfrentamientos puedan traer.
Sin embargo lo que realmente tiene preocupada a la sociedad es que, similar a lo que ha ocurrido al concluir ambos debates, la noche del 5 de junio también al unísono salgan a decir los contendientes que ganaron inundando todos los medios de mensajes triunfalistas tratando de convencer que no hay nada qué cuestionar.
Las 24 horas posteriores a este encuentro, en las redes sociales se ha visto desfilar a los mismos usuarios de twitter y facebook machacando sobre el avance que lleva su gallo, como si las tribunas que suponen tienen estuvieran compuestas por ignorantes o personas sin capacidad de razonar o deducir quién o quiénes son los que tienen capacidad para dar una real gobernanza al estado.
Por un lado el hastío y por otro el intento de sorprender, tienen atenazados a los electores que siguen esperando que alguien hable el mismo lenguaje al que nos acostumbraron durante más de cinco años, pero que no sean sólo bravatas sino compromisos con plazos y sus respectivas consecuencias si no se cumplen los objetivos, pero hasta ahora se han dedicado a “yoyear” como se dice coloquialmente.
Si las cosas en Tamaulipas ahora sí se van hacer bien o si los vientos cambiarán el rumbo del estado, no sólo deben prometerlo sino estar dispuestos a someter sus propuestas al escrutinio y sobre todo a la evaluación y posterior veredicto popular, comprometiéndose a un verdadero acatamiento del veredicto que los gobernados emitan.
Deben estar conscientes que se nos han ido, sin ninguna mejora palpable, seis años y miles de millones de pesos en combatir un flagelo al que no se le ha encontrado la punta de la madeja, algunos pensamos que por incapacidad y complicidad, pero muchos más sienten que es por falta de voluntad, ese es el meollo y no ver quién le moja la oreja primero al otro.
Si ya se les acabó el corrido y las echadas, pues ahora sí saquen las coplas que queremos escuchar.
APUNTE.- Detrás de la temeraria decisión del alcalde de Jaumave, Ramón Eguía Navarro, de intentar convencer al Congreso del Estado para que le autoricen endeudar más arcas municipales que ya tienen un boquete de 21 millones de pesos, no se puede dudar que esté la presión del más avezado político que haya dado ese municipio, sobre todo porque no desea que su familiar llegue a gobernar con la caja vacía.
Eguía Navarro sabe lo que le espera si deja en bancarrota al municipio, pues en el Congreso estará quien lo puede pasar por las armas a través de las cuentas públicas. No perdamos de vista esta telenovela que apenas comienza.
PENDIENTE.- Dicen que a Fructuoso Sáenz le pasó como a algunas muchachas que salen embarazadas sin querer… le ganó la risa. Ojalá el jueves próximo en el foro de Coparmex con candidatos a gobernador no le pase lo mismo a la moderadora.
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