Trascendió este fin de semana otra vez el tema de la seguridad pública. Esta vez, bajo una óptica diferente, desde el discurso de un agente de la ley que se ve rebasado por sus responsabilidades. Ocurrió en el sur del estado, en Ciudad Madero, que el general de la Policía Estatal Fuerza Tamaulipas exhortó a los ciudadanos a armarse e impedir el delito por su propia mano.
Naturalmente, después de su declaración, al general le llovió sobre mojado: Las críticas por su pronunciamiento vinieron por todos lados y de todas las sazones. Aquí está la mía, porque no tengo nada mejor que hacer: Pedirle a la sociedad que haga de policías es una reverenda idiotez y una cobardía por su parte. Pero, a la vez, algo tiene de razón.
Conferí con un abogado amigo mío sobre el alcance de la ley en materia de la disuasión del delito, y descubrí una cosa tan bonita sobre la Constitución que hasta es irracionalmente estúpida. Uno de tantos absurdos que hay en México, es el de que la Ley garantiza la protección constante de todos los individuos, aún si pasan por un proceso penal o están en acción flagrante del delito porque son libres.
Explicado con manzanitas, si un ladrón entra a robar a tu casa, está en plena libertad de robar tu casa. Claro, robar es un delito, así que si la policía, por alguna magistral coincidencia, está por ahí y lo atrapa, debe hacerlo con delicadeza, porque herir al ladrón es un delito también.
Si la policía no está ahí, lo único que puedes hacer legalmente con el felón es (esto es en serio, no se rían) pedirle amablemente que salga de tu domicilio privado sin llevarse nada ni lastimar a nadie. Y el ladrón, como es con madre, te hará caso y se irá porque la ley dice que nadie puede ser molestado en su domicilio.
Nah, no es cierto, te pondrá la golpiza de tu vida, se llevará hasta el último centavo de tu casa, le dará chocolate abuelita a tu perro y se irá atacado de la risa a cambiar el botín por dinero, drogas, alcohol y mujerzuelas.
Si, por el contrario, decides que estás en tu derecho de tundir al pobre infeliz que se metió a robar a tu casa para salvaguardar tu integridad física y patrimonial, ¿qué crees? La policía, cuando llegue, te va a arrestar a ti por agresión. Y si no le haces nada pero tu perro sí, te arrestarán igual.
Aclaro, antes de que empiecen los sombrerazos, que no estoy haciendo ninguna apología del delito. Es más, yo duermo con un machete bien afilado por un lado para invitar a cualquier felón a abandonar mi domicilio de la manera más atenta si lo llego a encontrar merodeando en mi sala de estar. Cosa improbable, por cierto. ¿Qué se llevan? ¿Mis libros?
Hago mención de esta situación porque la Constitución, en su carácter de protección de las garantías individuales, inhabilita a la sociedad civil completamente de actuar en defensa propia salvo muy estrictas condiciones de riesgo. Es como la mamá sobreprotectora de todas las mamás sobreprotectoras, la magna mater del celo a sus retoños. Y eso sí es muy malo, porque un control tan estricto tiende a volver inhábiles a los individuos.
No importa, además, si hay una reforma al proceso penal, como lo hubo este junio, ya que la Ley sigue siendo la misma, pero el proceso es distinto. En otras palabras, el juego cambió pero siguen siendo las mismas reglas, y esas reglas dicen que si alguien te dispara con una pistola, está en toda su libertad de hacerlo, y si quieres, puedes interponer una denuncia, entablar un proceso y tal vez lo verás en la cárcel, el semillero de campeones del crimen mexicano, de la cual algún día saldrá, bajo fianza, por buena conducta o a saber, y te pondrá otro balazo. Sólo por joder, por nada más.
De manera tal que la responsabilidad de impedir el delito no le pertenece a la sociedad civil en lo absoluto, sino a las instancias de Seguridad Pública, con uno de sus jefes diciéndole a la población que lo mejor que pueden hacer es hacer justicia por su propia mano. Es decir, el general de policía Marines pidió a la población a frenar el crimen mediante el crimen y apagar la fogata con gasolina.
¿Qué puede hacer entonces la sociedad civil para disuadir el delito? Ese es el paradigma de nuestra comunidad, impedir el crimen cuando el crimen lo impide a uno provocando inseguridad y quiebre de negocios, inestabilidad económica y malas opciones laborales. Si bien hay un gran número de planes sociales encausados a ello, como los cursos de educación cívica en escuelas básicas (por increíble que parezca, sí sirvieron de algo), el tramo por recorrer es muy, muy largo.
Adendum: No le den chocolate abuelita a su perro, por cierto. O ningún tipo de chocolate. Es altamente dañino para ellos y puede provocar serias intoxicaciones. Hablando de los perros, he comprobado una y otra vez por qué dicen que son el mejor amigo del hombre: Es porque somos terriblemente similares con los canes. Para empezar, siempre estamos contentos de ver a alguien que queremos. Para rematar, nunca sabemos por qué la gente se enoja con nosotros.
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