La intensa purga tras el fallido golpe de Estado en Turquía alcanzó este viernes al mundo de los negocios con la detención de tres importantes industriales por presuntos vínculos con las redes del predicador Fethullah Gülen.
La presidencia turca anunció por su parte el jueves por la noche importantes cambios en el seno del ejército, la mitad de cuyos generales están ya suspendidos, tras una reunión del consejo militar supremo en Ankara.
El portavoz de la presidencia, Ibrahim Kalin, señaló que el vicejefe del Estado Mayor, el general Yasar Guler, dirigiría la gendarmería y que el comandante del primer ejército, el general Umit Dundar, asumiría las funciones de jefe adjunto del Estado Mayor.
El jefe del Estado Mayor, el general Hulusi Akar -que se enfrentó a los golpistas y fue tomado como rehén- seguirá en su puesto, así como los jefes de los ejércitos de tierra, aire y mar, agregó Kalin.
Para compensar el vacío dejado en la jerarquía del ejército turco, donde fueron destituidos 149 generales, numerosos oficiales de rango inferior fueron rápidamente ascendidos.
Según un comunicado citado este viernes por la agencia de prensa gubernamental Anadolu, 99 coroneles fueron ascendidos al rango de general o almirante y 47 generales y almirantes fueron inmediatamente jubilados.
Por su parte, el presidente Recep Tayyip Erdogan aprovechó una ceremonia en un centro de entrenamiento militar cerca de Ankara, bombardeado el 15 de julio, para acusar a un general estadunidense de “estar del lado de los golpistas”.
El general estadunidense Joseph Votel, comandante de las operaciones del Pentágono en Oriente Medio, había declarado el jueves que temía “el impacto” que podían tener las purgas masivas en el seno del ejército en las relaciones que Washington mantiene con varios jefes militares turcos.
“Está del lado de los golpistas en lugar de defender un país que ha hecho fracasar un intento de golpe de Estado”, declaró Erdogan.
“El que planeó el golpe ya está en su país y lo están alimentando”, añadió en referencia al predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos y cuya extradición pide Ankara.
El eximán siempre ha desmentido que estuviera implicado en el fallido golpe.
La purga de presuntos gulenistas está golpeando de pleno el ejército, los medios de comunicación, la justicia y la educación.
Las autoridades turcas, haciendo oídos sordos a las críticas internacionales que denuncian su respuesta desproporcionada, seguían este viernes su búsqueda de gulenistas, esta vez en el sector industrial.
Mustafa Boydak, presidente del conglomerado familiar Boydak Holding Company, fue arrestado provisionalmente en la ciudad de Kayseri, en el centro de Turquía, junto a dos dirigentes de su grupo, anunció Anadolu. Estos dos hombres, Sukru Boydak y Halit Boydak, fueron detenidos en su domicilio.
La policía también buscaba al presidente del grupo, Haci Boydak, y a Ilyas y Bekir Boydak, contra quienes también se emitieron órdenes de arresto.






