Ciudad de México.- El Obispo Antonio González Sánchez, señaló este domingo que no condena de ninguna forma la homosexualidad y respeta la integridad y libertad de todo ser humano.
Rechaza que la Iglesia católica este fomentando el odio contra los homosexuales pero si contra una reforma que atenta contra el “sacramento matrimonial”.
Entrevistado después de la homilía dominical, el líder espiritual de la Diócesis de ciudad Victoria, descartó que los jerarcas católicos de México fomenten, respalden o impulsen la postura del Frente Nacional por la Familia, organización civil que congregó a 212 mil personas en la Ciudad de México este sábado en una marcha contra el matrimonio igualitario.
De nueva cuenta, el Obispo hizo hincapié en que el único reclamo del catolicismo contra la iniciativa presidencial de Enrique Peña Nieto es que esta atenta contra el sacramento del matrimonio, considerado para esta religión como una institución tradicional y de valores fundamentales para su doctrina.
“Nos tachan de anticuados, de obsoletos”, mencionó el jerarca, “pero el matrimonio es más que juntar a dos personas, es unirlas bajo un sacramento, y esa unión tiene un propósito que no se puede satisfacer de formas antinaturales.”
Cuestionado también sobre una lista, en posesión de activistas a favor del matrimonio igualitario, en la que figuran los nombres de sacerdotes homosexuales en las diversas parroquias nacionales, el obispo González Sánchez calificó que son acciones “infundadas” y “difamatorias”, con el propósito de “atacar a un enemigo que no es”.
Sin embargo, al preguntársele por qué sería difamatorio que hubiera sacerdotes homosexuales, se abstuvo de ahondar al respecto. “Porque así es”, respondió secamente.
Agregó, a pesar de ello, que si hubiera sacerdotes o monjas gay en su diócesis, esto no representaría algo de impacto para sus vidas religiosas, mientras no rompan con el estatuto de celibato, así como otras normas fundamentales de su doctrina.
Para finalizar, señaló que si en su diócesis no han tenido un escándalo de esa o cualquier otra índole, es “porque Dios es grande”. “Ahí está Dios”, puntualizó, risueño.






