Este fin de semana me “chuté” el último libro de Andrés Manuel López Obrador: “2018, la salida…”.
Es un texto ligero, entretenido, sí, que se puede leer en un par de días.
En él, plasma su visión del país ahora y su propuesta de trabajo en caso de ganar la presidencia del país.
Le echa mierda a “la mafia del poder”, al “PRIAN”; habla de que le robaron la presidencia en el 2006 y hace mucho énfasis en el tema de la corrupción y la impunidad.
De estos dos preceptos, comparto su punto de vista. Son dos cosas que van de la mano: por la impunidad hay corrupción y por la corrupción hay impunidad. Sin duda alguna.
Sin embargo, traza un esquema en el que asegura que dentro de seis años, este país será un paraíso.
De verdad, así lo da a entender.
Vayamos al último capítulo de su libro. Es el capítulo diez “X Cómo vislumbro el 2024”.
Caray, no me explico qué va a pasar si no cumple ni una cuarta parte de ese compromiso o promesa.
De verdad, no entiendo cómo cree que las cosas van a estar así una vez que concluya su mandato, si es que gana el uno de julio.
Vayamos con la exposición del tabasqueño:
“En 2024 creceremos (la economía) seis por ciento”: Asegura que habrá más ocupación y mejores salarios. ¿Cómo? Acabando con la corrupción.
“El campo producirá como nunca”: No dice cómo.
“La sociedad tendrá una mayor conciencia ecológica”: Pero eso ya se está viendo, no lo puede ver como un logro de él.
“La emigración pasará a formar parte de la historia”: Dice que creará las condiciones para que el sector rural del país sea un detonante y eso haga que la gente no tenga que salir de su lugar de origen.
“Ningún mexicano padecerá hambre”: Suena tan bonito.
“Nadie vivirá en la pobreza extrema”: Todo, según él, por una mejor política en la distribución de la riqueza.
“Los adultos mayores gozarán de pensiones justas y vivirán sin preocupaciones materiales y serán felices”: Caray, propone el paraíso terrenal.
“En 2024 la delincuencia estará acotada y en retirada”: Él dice que eso se hará gracias a su política de “empleo y bienestar”.
“En 2024 estará erradicada la corrupción política y la impunidad”: Señala que habrá un verdadero Estado de Derecho.
“En 2024 la compra del voto y el fraude electoral serán sólo desagradables recuerdos para el anecdotario”: Dice que porque habrá un verdadero hábito de la democracia. Quizás igual a los que se celebran en su partido político.
“En 2024 tendremos una mejor sociedad”: AMLO argumenta este precepto en el sentido de que él encabezará una revolución social para impedir la corrupción y que se arraigue “el amor al prójimo”.
Se lee bien bonito todo eso.
Quien realmente lo escuche (no que lo lea), pensará que es el momento de darle la oportunidad para poder vivir en ese maravilloso país que promete.
El asunto es que qué pasará en el momento en el que este señor no cumpla sus expectativas. En el momento en el que vea que no puede hacer que el campo produzca “como nunca”; en cuanto no veamos acotada y en retirada a la delincuencia. Que la corrupción no se acaba con un discursos de buenas intenciones y que ese efecto está en los de abajo, no sólo con los de arriba.
Qué pasará cuando siga habiendo pobreza, que el crecimiento económico no sea del seis por ciento o que siga la emigración, ¿le echará la culpa a los ochenta y tantos años del “PRIAN”?
De verdad, parece que él es la solución a todas las broncas del país, sin embargo, poner a México en un desarrollo como nunca antes, me parece que es una tarea demasiado complicada para concluirla en seis años.
Caray, ya no compremos espejitos, la época de la conquista ya pasó hace mucho.
Razonemos y pongamos en la balanza las propuestas de todos los candidatos y que ésta se incline en las que son más viables de concretar, es decir, en las más realistas y no en las más optimistas.
En Cinco Palabras: Hasta parece una novela literaria.
PUNTO FINAL.- Mientras tanto, México está entre odiar más a Osorio o a Luisito Rey.
Twitter: @Mauri_Zapata





