Se supone que en campaña nos vendieron la idea de que la cuarta transformación era una etapa en donde el país tendría una etapa de cambios y situaciones para bien.
Lo vendieron como la Revolución Mexicana, que al final el cambio se vio con la edificación de las instituciones que le dieron desarrollo y estabilidad social al país.
Lo vendieron como la Reforma (de Juárez) que permitió un país de leyes.
Lo vendieron como la Guerra de Independencia, que logró la soberanía de un país.
Pero la que viene nada tiene que ver con las otras tres. Al menos así se nota.
¿O de qué se trata? ¿De violar leyes? ¿De establecer caprichos personales?
Todo parece indicar que esta cuarta transformación nos hará retroceder como país.
Y mire que muchos lo anticiparon antes de las elecciones. Dijeron, aguas, podríamos estar atrasando el reloj 40 años. Y tal parece que así es.
Estamos volviendo al presidencialismo. Aquel que tanto daño le hizo al país en la década de los setentas. Aquella época que no había ningún contrapeso y que se hacía lo que mandaba el Presidente.
México será el país de un solo hombre. De un hombre que cuando pregunte la hora, le responderá, la que usted diga, señor Presidente.
Y ya lo vimos.
Sin duda alguna, la reforma educativa fue un gran logro y un enorme avance, pero como el hoy Presidente electo siempre se opuso por ganar la simpatía de algunos sectores del magisterio, hoy no quiere traicionar ese “principio” y ordenó a sus legisladores (porque son de él) a que empiecen a abrogar esa Ley aprobada en 2013.
Caray, y eso no lo propone en consulta. Sólo lo que él diga y ordene.
Pero esa es una ley vigente y lo que hicieron las dos cámaras es exhortar a la SEP a violar la ley… a no cumplirla. Porque eso es lo que hicieron, llamar a no cumplir la Ley.
Me parece que lo primero que tienen que hacer es presentar una propuesta de reforma y después analizarla, estudiarla y someterla a votación para que sea cambiada. Y entonces, ahora sí, una vez decretada hacerla cumplir.
Otro punto es el del famoso tren maya. Eso se va hacer a chaleco porque así lo mandata el próximo Presidente y ay de aquel que se oponga. ¿Someterlo a consulta? ¡No! ¿Para qué? Si él está de acuerdo, seguro que el pueblo también lo estará.
Y luego vino La ley de remuneraciones a servidores públicos que el jueves pasado aprobó la Cámara de Diputados y que exhibió de nuevo a la mayoría de Morena. Pero es una mayoría ignorante, fanática y sometida.
¿Por qué? Porque no leen lo que aprueban. Mire, esa minuta es del año 2011, misma que los legisladores debieron adecuarla a la actualidad. En ella habla del DF, hoy Ciudad de México; de la PGR, ya Fiscalía y del IFE que ahora es INE. Pero los morenistas optaron por el golpe mediático que tanto les gusta y someterse al ego de su líder… de su amado líder. Total, es uno honor estar con él, según gritan cada vez que aprueban algo e imponen su mayoría.
Esa Cuarta Transformación sólo ha transformado a los otrora críticos de izquierda en fieles y obedientes feligreses que piensan que los cuestionamientos ya no deben tener cabida en este país
De eso no se trata. No retrocedamos porque más de 30 millones de mexicanos los eligieron para hacer posible un cambio que añoran desde hace años.
No decepcionen a una gran mayoría de mexicanos que con su voto botaron a un régimen del que ya estaban hartos y que tanto criticaron y cuestionaron.
Se espera un Legislativo independiente. Un Ejecutivo respetuoso y atento; pero sobre todo se espera un cambio hacia adelante, no hacia atrás como lo estamos viendo.
Que esta cuarta transformación no termine siendo una transformación de cuarta.
EN CINCO PALABRAS: Y aún no es presidente.
PUNTO FINAL.- El problemas no son los malos gobernantes, sino los idiotas que votaron por buenos candidatos.
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