A través de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, continúa con su intención de convertirse en un virtual dictador bananero, por lo que arreció su estrategia de desinstitucionalización en el país, al destruir las instituciones -tal como se conocen actualmente-, de ahí sus ataques sistemáticos al Poder Judicial, al Banco de México, al INAI y recientemente a la CNDH, donde con una maniobra que para muchos fue fraudulenta, impuso a una militante y fanática de Obrador, como lo es Rosario Ibarra cuya imposición le quita autonomía y dientes a la CNDH para cuestionar al ineficiente gobierno Obradorista.
Pero la cereza en el pastel, de López Obrador, es apropiarse del INE y el Tribunal electoral, -con gente afín-en un esquema similar que por años usó el viejo PRI, que controlaba todos esos organismo, así que era participante y árbitro de las contiendas electorales, por algo estuvo 70 años, en el poder ininterrumpidamente hasta el año 2000.
López Obrador, tiene el deseo insano, de alcanzar el poder absoluto, pero además contra el INE, es una venganza personal, porque culpa a ese organismo por las derrotas que sufrió en cinco de 6 elecciones donde participó como candidato presidencial.
Pero sobre todo, porque en 2017 Obrador encolerizó, cuando el INE, le impuso una multa de 197 mdp, a Morena, luego que se acusó al partido por violar la ley, al constituir y operar un fideicomiso para apoyar a las personas damnificadas en 2017, sobre lo cual. Todo quedó en lo oscurito.
Pero más recientemente ya siendo Presidente, la Comisión de Quejas y Denuncias del INE, ordenó suspender el uso del nombre del Presidente en la indumentaria, accesorios, como chalecos, gorras, mochilas y gafetes que usan los Servidores de la Nación. Por considerar que realizan una promoción personalizada del Presidente, lo cual viola la ley.
Desde entonces López obrador, ha realizado- como es su costumbre, una campaña de descrédito contra el INE, luego que lo balconeó por usar esos programas sociales para promoción personal.
Y máxime que Obrador, es un tipo de rencores y fobias, que ha utilizado el poder para aniquilar a ‘adversarios’ como el les dice, aunque en realidad los considera ‘enemigos’ en toda la extensión de la palabra.
De ahí que sin que nadie frene su insana pretensión de controlar al INE y al Tribunal Electoral, Obrador, los acusa de avalar fraudes, de no estar a la altura de las circunstancias, a manera de acalambre, porque sin duda que existe un conflicto de interés, al imponer a una militante de Morena como Rosario Ibarra, como Presidenta de la CNDH, que debe ser imparcial y ajena al gobierno.
De ahí que su justificación para desmantelar al INE, además de atacar su honestidad, exhibe el alto costo que tiene su operación para el país.
Por ello, insiste con apoyo de la borregada Morenista en las cámaras, en desaparecer los Organismos Públicos Locales Electorales, para consolidar la cooptación política de autoridades electorales para que sean afines a Morena.
Pero la ofensiva, más directa de Obrador, es contra el Presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, a quien siente como piedra en el zapato, luego que ha expuesto a Obrador, como un Presidente antidemocrático, y tramposo…
Bajo esas condiciones está en riesgo, la esencia imparcial del órgano electoral y no sólo eso, si no la vida democrática del país.
Obrador aspira a un gobierno totalitario, donde las elecciones se hagan como sus consultas amañadas, a mano alza y entre puros simpatizantes.
Es así como se está construyendo la república bananera, donde López Obrador, quiere consolidar su transformación de cuarta.






