El 2020 no pinta nada bien para los victorenses. Por lo menos no en el tema del abasto de agua.
Por ello, si usted consideraba que el 2019 fue el peor año para la Capital del Estado en relación a la crisis del agua, tendrá que estar preparado para lo que viene en los siguientes 12 meses.
Esa es la triste realidad para quienes vivimos en Victoria. Seguiremos padeciendo la indolencia de una administración que en apenas un año de ejercicio ya se convirtió en la peor que ha gobernado el municipio.
“Será un año bastante complicado”, adelantó el pasado miércoles, Luis Javier Pinto Covarrubias, director de la Comisión Estatal del Agua de Tamaulipas (Ceat), quien trató, sin éxito, de exculpar al alcalde, Xicoténcatl González Uresti, bajo el argumento de que el desabasto de agua es un problema nacional.
La realidad es que no hay forma de defender al edil y a los responsables de la Comapa.
Es cierto, la sed que agobia a Victoria ya se venía padeciendo desde hace algunos años, pero también es verdad que las anteriores administraciones municipales pudieron, de alguna forma, evitar que el problema escalara a niveles tan alarmantes como sucedió en el verano pasado.
Fue el gobierno de González Uresti, con sus desatinos y su ignorancia, el que hizo que las cosas se salieran de control. Fueron muchos los yerros que generaron el caos en la operación de la Comapa, uno de ellos y quizás el más absurdo, haber despedido a los técnicos con más experiencia, los que sabían regular la distribución del vital líquido.
Bajo ese escenario, como le decía, el panorama no luce nada bien para quienes vivimos en Victoria.
Pinto Covarrubias asegura que están por iniciarse obras para reemplazar equipos de bombeo y una gran parte de la red hidráulica, con lo cual se buscará evitar fugas y sectorizar el abasto y en consecuencia podrían atenuar la sed de los capitalinos.
Sin embargo, los trabajos requerirán meses o tal vez años para que den frutos.
Ante esa realidad, lo menos que esperamos de los Gobiernos (el municipal, estatal y el federal) es que diseñen un plan emergente que haga menos sufrible el desabasto para los victorenses.
Por ejemplo, tienen tiempo suficiente para diseñar un programa de distribución con “pipas” en aquellos sectores que por su ubicación geográfica son más vulnerables al desabasto.
Esa y otras medidas emergentes podrán hacer menos sufrible la crisis del agua que se nos viene. Es lo mínimo que uno esperaría de sus Gobiernos.
EL RESTO.
VISITANTE.- El Consejero de Instituto Nacional Electoral (INE), Ciro Murayama Rendón, estará en Ciudad Victoria el próximo jueves 23 de enero.
Dos son las razones de su visita a suelo tamaulipeco: una, presentar su libro, “La Democracia a Prueba”, y dos, tomarle la protesta al nuevo Presidente del Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam).
La que viene será entonces una semana de intensa actividad en la materia electoral. La presentación de la obra del Consejero se realizará en el auditorio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAT, que dirige el doctor, Armando Villanueva Mendoza.
DESMANTELADA.- La otrora poderosa Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, (Sagarpa), hoy está convertida en un simple membrete burocrático.
El asunto no tendría mayor trascendencia , a no ser porque el descontento en el campo contra el Gobierno federal es tan grande que en cualquier momento hará crisis y no hay habrá instancia que lo atienda.
El reciente bloqueo de la carretera Victoria-Matamoros, por parte de agricultores de San Fernando, es apenas una evidencia mínima del malestar campesino.
Habrá que esperar que las cosas no se le salgan de control al gobierno lopezobradorista.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
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