La cuestionada y pésima administración de Xicoténcatl González Uresti en los dos años que ejerció como alcalde de Victoria, y el cobijo que ha recibido del Partido Acción Nacional (PAN) y de las instancias oficiales, para evitar procesarlo penalmente, fue factor decisivo en la derrota panista en el municipio victorense. Eso está más que claro.
No es que los electores hayan votado a favor de Morena o de su candidato Eduardo Gattás. No. Votaron en contra del PAN como castigo al desastre en que González Uresti convirtió a Victoria, pero sobre todo indignados por esa impunidad que se le dio y que sigue presumiendo el edil con licencia.
Otra hubiera sido la historia si desde la Auditoría Superior del Estado (ASE), o desde la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, se hubieran iniciado investigaciones formales contra el doctor. Vaya, por lo menos hubieran finteado en la indagatoria, aunque luego lo exoneraran.
Pero ni eso. Por el contrario, lo premiaron con una subsecretaria en el área de salud, lo que ante los ojos de los victorenses agraviados fue una especie de burla.
El tema sale de nuevo, porque en junio del año próximo estará en juego la gubernatura del Estado, y el PAN tiene que entender que no está en condiciones de arriesgar votos. De por sí el entorno electoral para el panismo es adverso, por lo que sería absurdo que con todo ello se expusiera nuevamente al voto de castigo.
En ese entendido, lo que requieren en el blanquiazul es un divorcio necesario. Les urge desvincularse por completo de González Uresti.
Fueron muchas las evidencias de malos manejos financieros documentadas públicamente, que resulta increíble que el alcalde con licencia siga tan campante, como si nada hubiera sucedido.
En razón de ello, si el PAN quiere tener alguna posibilidad de rescatar el voto de los victorenses tendrá que activar la maquinaria judicial para que Xico se someta a la justicia. Si es inocente, que lo pruebe en los tribunales.
Por supuesto que junto con el edil deberán ser enjuiciados algunos de sus más cercanos colaboradores, cuyos nombres fueron exhibidos en las transas con proveedurías. Por ejemplo, desde las áreas de Tesorería y de Comunicación Social, se escribieron muchas de las historias de corrupción que se denunciaron con insistencia.
En breve, la Auditoría Superior del Estado deberá enviar al Congreso del Estado los informes de resultados de las cuentas públicas municipales, entre las que deberán aparecer las que corresponden a Victoria.
Si el órgano de fiscalización sale a decir que no encontró nada irregular o ilícito en la gestión de González Uresti, las consecuencias para el PAN en las urnas, en el 2022, serán inevitables, como lo fueron el pasado 6 de junio. No se necesita ser un adivino para anticipar que eso sucederá.
EL RESTO.
“BUSCACHAMBAS”. -El exdiputado local y coordinador del Partido del Trabajo (PT) en Tamaulipas, Alejandro Ceniceros Martínez, arremetió contra funcionarios y magistrados electorales que entraron a la pelea por uno de los tres asientos que estarán vacantes, a partir de septiembre, en el Consejo General del Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam).
El también regidor electo por Victoria, considera que descuidan sus tareas por andar buscando acomodo en otras instancias. “Buscachambas”, los llamó.
No coincido con la crítica del también regidor electo por Victoria. Es legítimo que las personas busquen asegurar un nuevo encargo laboral, sobre todo cuando el que ocupan está próximo a vencerse.
DIVOS. -Todavía ni siquiera asumen formalmente su encargo, pero algunos diputados de Morena que integrarán la nueva legislatura que inicia el uno de octubre próximo, ya comienzan a adoptar actitudes de divos.
Les cambio el modito de hablar, y hasta exigen que se les llame “señor diputado”, cuando antes del seis de junio pasado aceptaban que los identificaran simplemente con su nombre de pila, como Vital o Pepe. ¡Qué cosas!
ASI ANDAN LAS COSAS.






