“Lo revisamos, con mucho gusto”, respondió, ayer, el gobernador, Américo Villarreal Anaya, cuando a su llegada a Palacio de Gobierno un reportero le preguntó sobre la cancelación de la compensación que sufrieron decenas de burócratas estatales, pese a su compromiso y promesa de que no se afectarían los derechos de los trabajadores y trabajadores del gobierno estatal.
El mandatario le dedicó apenas unas palabras al tema. Admitió que, efectivamente su instrucción fue que no se afectara a los burócratas, pero aclaró que había excesos que deben corregirse.
“Lo que si es que estamos dando las compensaciones conforme al código que les corresponda porque había jefes de departamento que tenían compensaciones de director general. Queremos que sea una situación uniforme” precisó.
Sin embargo, en la parte final de su declaración agrandó la duda e incertidumbre de los burócratas, particularmente de quienes desde el lunes dejaron de recibir la prestación, cuando dijo que:” El grueso o la mayoría de los trabajadores seguirán recibiendo las compensaciones como lo recibían, porque es parte del patrimonio y el sustento que llevan a sus hogares”.
Cuando el gobernador explica que, “el grueso o la mayoría…seguirán recibiendo las compensaciones”, está diciendo implícitamente que, habrá quienes dejarán de recibir el beneficio, lo que en lugar de tranquilizar a los burócratas los preocupó e indignó todavía más.
Pareciera que desde Palacio de Gobierno están subestimando o minimizando una situación que lastima a decenas de familias, porque la cancelación de la compensación también impactará el aguinaldo de los trabajadores en virtud de que esa prestación se calcula en base a los ingresos salariales.
Este martes les pregunté a varios de los burócratas afectados acerca de lo que pensaban de la declaración del gobernador, y el sentir común es que, esperaban y esperan mucho más de él.
“Seguramente su agenda está llena de problemas, pero para todos los que hemos sido perjudicados él es nuestra mayor esperanza de que nos devuelvan las compensaciones. Todos creímos en su promesa de que no se afectarían los derechos de la burocracia por lo que queremos pensar que la decisión la tomaron otras personas” dijo una de las trabajadoras.
Los burócratas exigen que se les diga cuáles fueron los criterios para cancelar la prestación, porque casi todos los afectados no tienen cargos de mando, y por lo tanto su salario es de los más bajos.
“Mi salario es de apenas 6 mil pesos mensuales por lo que la compensación es un complemento para subsistir. Eso es lo que no entendemos. No sabemos qué criterios utilizaron para decidir a quienes sí y a quienes no les quitaban el apoyo” reclamó una trabajadora con más de 20 años de servicio.
Nosotros coincidimos respecto a que se percibe una especie de desdén hacia una problemática que lo es todo para decenas de trabajadores, que de la noche a la mañana ven reducidos sus ingresos en más de un 50 por ciento. Corregir el tema no requiere más que una llamada de teléfono, pero no se ve prisa en ello.
Es cierto, como dice el gobernador, que había excesos en la asignación de las compensaciones, porque, por ejemplo, se detectaron jefes de departamento que recibían pagos iguales a los de un director general, pero el problema es que a quienes les quitaron el beneficio no son jefes de departamento o directores.
Seguramente este problema va a dar para mucho más en los días por venir porque los afectados no van a desistir en su lucha, y ya han advertido que, si tienen que salir a las calles a protestar, lo van a hacer, e incluso acudirán ante los tribunales de justicia a defender un derecho que ya tenían ganado, porque la compensación es, desde hace muchos años, parte integral del salario.
Para nada le conviene al gobierno local de la “4T” abrir frentes de conflicto tan temprano.
EL RESTO.
PINTA MAL.- No pintan nada bien las cosas para los periodistas tamaulipecos. Comienzan a darse situaciones que hacer presagiar tiempos más complicados que los que se fueron. La censura, el trato preferencial a los cuates, y el despotismo, son conductas que se están volviendo constantes.
ASI ANDAN LAS COSAS.






