Ciudad Victoria, Tamaulipas.– La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), correspondiente al segundo trimestre del año, reveló un panorama mixto para Tamaulipas: mientras que Reynosa y Tampico reportaron un aumento en la percepción de inseguridad entre sus habitantes, Nuevo Laredo y Ciudad Victoria mostraron mejoras en la confianza ciudadana respecto al entorno urbano.
De acuerdo con el estudio del INEGI, Reynosa se ubicó entre las 20 ciudades del país con mayor percepción de inseguridad. En marzo de este año, el 74.1% de sus habitantes consideraban inseguro vivir en esa ciudad fronteriza; para junio, el porcentaje se elevó a 81.1%, lo que representa un aumento de 9.4 puntos porcentuales.
En el caso de Tampico, la percepción también aumentó, aunque en menor proporción: pasó de 29.5% a 31.3%, reflejando una ligera alza en la percepción negativa entre la población local.
Sin embargo, Ciudad Victoria y Nuevo Laredo presentaron mejoras notables en los indicadores de percepción ciudadana. Aunque no figuran entre las ciudades con mayor seguridad percibida, los habitantes de ambas localidades reportaron sentirse más seguros hoy que hace un año, lo que representa un avance en el esfuerzo de reconstrucción del tejido social y atención a los factores de riesgo.
A nivel nacional, el informe indica que el 63.2% de la población mayor de 18 años se siente insegura en su ciudad, cifra que marca un ligero incremento respecto a marzo de 2025 (61.9%) y junio de 2024 (59.4%).
Además, el análisis destaca una diferencia de género importante: el 69.4% de las mujeres dijeron sentirse inseguras en sus ciudades, frente al 56.7% de los hombres.
La ENSU también identificó un repunte en la percepción de inseguridad en al menos 10 zonas urbanas del país, incluyendo ciudades cercanas como San Luis Potosí y Xalapa, lo que refleja una tendencia regional que exige reforzar estrategias coordinadas en materia de prevención del delito y proximidad social.
Desde el ámbito local, autoridades han destacado que los resultados deben interpretarse como una herramienta para ajustar políticas públicas, enfocar recursos donde más se necesitan y reconocer los avances alcanzados en algunas ciudades tamaulipecas.






