La reforma para adelantar la revocación de mandato al 2027 abre una grieta profunda en la estructura democrática del país.
El plan busca empatar la consulta con las elecciones federales y locales, donde estarán en juego diecisiete gubernaturas.
Además, se renovarán treinta y un congresos locales y más de mil setecientos ayuntamientos, en un proceso electoral sin precedentes.
Hoy, en la Cámara de Diputados, la propuesta fue enviada a revisión con especialistas, evitando su aprobación en Fast Track.
El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar pretendía aprobarla con premura, argumentando que el pueblo debe tener el derecho de revocar.
Sin embargo, la oposición y analistas advierten que se trata de una maniobra política con fines de promoción anticipada.
El politólogo Jorge Alcocer sostiene que esta reforma busca “meter a Sheinbaum en la boleta” y adelantar el proselitismo morenista.
En entrevista con Aristegui en Vivo, Alcocer señaló que el cambio de fecha solo favorece la propaganda del partido oficial.
El mecanismo de revocación exige el respaldo del tres por ciento del padrón electoral y firmas de diecisiete estados.
Pero más allá de los números, el debate se centra en su legitimidad: ¿es democrático volver a votar por lo ya decidido?
La oposición advierte que el proceso permitirá a Morena desplegar recursos y presencia pública desde el 2026, desbalanceando la contienda.
Mientras tanto, la revocación no es obligatoria; depende de que los ciudadanos organicen y financien la recolección de firmas.
En el terreno local, la oposición podría recuperar espacios no por mérito o por el tema de la revocación, sino por la fragmentación interna en Morena y su clase política que está sentada en cargos públicos.
La ambición de poder está dividiendo al partido gobernante, y los conflictos por candidaturas amenazan con fracturas irreversibles nunc antes vistos.
Antes había una guerra sucia con fuego amigo o riesgos de fracturas severas que se impedían tomando cuenta a grupos adverso a las ideas del candidato seleccionado.
Hoy es necesario inventar narrativas para desprestigiar a sus adversarios de partidos y principalmente a los de su propio partido como pasa hoy en Morena.
Aunque muchos de los políticos tienen páginas anónimas para desprestigiar, también hay ex funcionarios que en especial simpatizan con el PAN y que tienen oficinas en departamentos para operar una campaña de desprestigio contra gente de Morena, pues este partido pero en particular Alcaldes y Legisladores operan de la misma manera pero estos sí, para desprestigiar a su propia gente de la 4T.
Eso va permitir el debilitamiento poco a poco de Morena y es algo que se debe agradecer para que los contrapesos se reconquisten en el Congreso y Cabildos.
Si las pugnas persisten, el PAN podría ganar posiciones en el Congreso local y retomar municipios clave como Tampico y Madero donde hay muchas debilidades.
En ambos ayuntamientos, ya se detectan movimientos con un toque de venganza y rencor en áreas como Finanzas, Contraloría, Obras Públicas y Comunicación Social por citar algunas áreas que llevan una ‘guerra’ para atacar incluso a familiares muy cercanos de Alcaldes y Alcaldesa.
Seguramente se irá conociendo con más detalles y habrá que señalarlo.
Por lo pronto, la elección de 2027 será más que una contienda electoral: será la prueba de fuego para medir la madurez política del país.
Y mientras Morena se distrae en su propio juego de poder, la oposición prepara su revancha desde las ruinas del desencanto.






