Ciudad Victoria, Tamaulipas.– La reforma electoral conocida como “Plan B” enfrenta un momento crítico en el Congreso de la Unión, luego de que Morena admitiera desacuerdos con sus propios aliados, lo que complica su avance legislativo.
La diputada federal Blanca Narro Panameño reconoció que la discusión se ha tensado nuevamente, debido a diferencias con el Partido del Trabajo y el Partido Verde, que han colocado la iniciativa en un escenario incierto.
El principal punto de fricción se concentra en la fecha de la consulta de revocación de mandato, tema que ha dividido al bloque oficialista y ha impedido consolidar un acuerdo definitivo.
Mientras Morena impulsa que este ejercicio se realice junto a la elección de 2027, sus aliados sostienen que el compromiso original contemplaba llevarlo a cabo en el mes de agosto.
La legisladora admitió que el debate continúa abierto y que aún no existe un consenso entre las fuerzas políticas que inicialmente respaldaban la propuesta, evidenciando una fractura interna.
Advirtió que, en caso de no alcanzarse acuerdos, los partidos aliados deberán asumir el costo político de una eventual falta de consenso en torno a la reforma.
Pese a las diferencias, Narro Panameño expresó confianza en que durante la votación en el Senado se logre el respaldo necesario para sacar adelante el proyecto.
No obstante, reconoció que la decisión final dependerá de cada senador, quienes podrán definir su voto de manera individual conforme a sus criterios políticos.
Finalmente, sostuvo que Morena mantendrá su respaldo a la iniciativa, aunque el proceso legislativo sigue en curso y sujeto a negociación dentro de la cámara alta.






