Ciudad de México.— México y Estados Unidos iniciaron una nueva ronda de conversaciones sobre el T-MEC, en medio de tensiones comerciales y con el objetivo de preservar el intercambio económico bilateral.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó la llegada del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, para sostener encuentros en la capital del país en el marco de este proceso.
Ebrard subrayó que el entendimiento entre ambas naciones es prioritario, al destacar que el 85 por ciento del comercio mexicano depende de Estados Unidos, además de ser su principal socio comercial.
Advirtió que en la negociación están en juego millones de empleos y miles de empresas, por lo que insistió en proteger los avances logrados durante décadas de integración económica.
La reunión programada contempla también la participación de empresarios y representantes del sector privado, quienes aportarán perspectivas sobre el impacto del tratado en diversas industrias.
Este encuentro representa la segunda ronda formal de diálogo, luego de la reunión celebrada el pasado 18 de marzo en Washington, donde se abordaron temas de competitividad y cadenas de suministro.
En esta nueva fase se prevé discutir reglas de origen, así como revisar sectores estratégicos como el automotriz, el acero, el aluminio y el agropecuario.
Además, se buscará fortalecer la coordinación en políticas comerciales y redefinir mecanismos para impulsar el intercambio entre los países miembros del acuerdo.
Aunque el gobierno mexicano mantiene una postura optimista, el entorno internacional muestra señales de tensión por diferencias recientes entre Estados Unidos y Canadá.
Funcionarios estadounidenses han criticado la política comercial canadiense, mientras que Ottawa ha cuestionado medidas arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump.
Estas diferencias han generado incertidumbre en sectores clave como el automotriz y el siderúrgico, que dependen de reglas claras para mantener su competitividad en la región.
La revisión formal del T-MEC está programada para el 1 de julio de 2026, cuando se evaluará su continuidad y vigencia a largo plazo.
De este proceso dependerá si el acuerdo se mantiene hasta 2036 o se extiende hasta 2042, marcando el rumbo del comercio en América del Norte.






