Ciudad de México.— La mayoría legislativa en el Senado aprobó una reforma constitucional que modifica el modelo de elección judicial y pospone de 2027 a 2028 la renovación de jueces y magistrados mediante voto popular.
Tras una sesión que se prolongó por casi siete horas, el bloque conformado por Morena y sus aliados avaló el dictamen con 87 votos a favor y 40 en contra.
La minuta, previamente aprobada por la Cámara de Diputados, fue enviada a los congresos estatales para continuar con el procedimiento de reforma constitucional y su eventual entrada en vigor.
Entre los principales cambios se encuentra el aplazamiento de la próxima elección judicial, así como ajustes al mecanismo de selección de aspirantes para fortalecer la organización del proceso.
La reforma también reduce el número de candidaturas que aparecerán en las boletas electorales, con el propósito de facilitar la participación ciudadana y simplificar la emisión del voto.
Además, incorpora nuevas disposiciones para ordenar las elecciones por circuitos judiciales y especialidades, buscando hacer más eficiente la integración de los órganos jurisdiccionales.
Durante el debate, legisladores de oposición cuestionaron nuevamente la reforma judicial aprobada en 2024 y señalaron que los cambios evidencian fallas en el modelo de elección popular.
Desde la mayoría parlamentaria, los defensores de la reforma rechazaron esa interpretación y sostuvieron que las adecuaciones responden a la necesidad de perfeccionar un sistema en construcción.
El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Óscar Cantón Zetina, aseguró que los ajustes buscan corregir desafíos operativos sin abandonar el objetivo de democratizar el Poder Judicial.
Todas las reservas presentadas por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano fueron rechazadas por la mayoría legislativa, manteniéndose intacto el contenido aprobado previamente por los diputados federales.
Entre las modificaciones avaladas destaca la posibilidad de que magistrados electorales cuyo encargo concluya en 2028 puedan participar en la elección prevista para ese mismo año.
También se autorizó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación pueda operar en dos secciones, siempre que dicha determinación sea aprobada por el Pleno del máximo tribunal.
La discusión estuvo marcada por intercambios políticos entre oficialismo y oposición, particularmente en torno a temas relacionados con gobernadores, seguridad pública y presuntas responsabilidades de actores políticos.
Legisladores de Morena defendieron la reforma al señalar que busca fortalecer la cercanía entre el sistema de justicia y la ciudadanía, además de corregir prácticas heredadas del pasado.
Por su parte, los grupos opositores insistieron en que el modelo de elección popular mantiene riesgos para la independencia judicial y cuestionaron la viabilidad de los cambios propuestos.
Al concluir la aprobación de esta reforma, el Senado dio paso al análisis de una nueva modificación constitucional para incorporar la injerencia extranjera como causal de nulidad en los procesos electorales.





