Ciudad Madero, Tamaulipas.- Con la voz quebrada, pero decidida a no detenerse, Alejandra Quintos, madre de Dafne, aseguró sentirse “muerta en vida”, mientras exigió justicia por el asesinato de su hija de 13 años y reclamó a las autoridades reclasificar el caso como feminicidio, al sostener que las lesiones documentadas evidencian violencia extrema.
Durante una nueva jornada de protesta frente a la Fiscalía en Ciudad Madero, la madre responsabilizó a las autoridades estatales por la falta de resultados y acusó que el caso permanece estancado pese a la gravedad de los hechos.
Dirigió un mensaje a la presidenta Claudia Sheinbaum para solicitar una reunión y denunciar que, a su juicio, el gobierno estatal ha permanecido indiferente frente al crimen que terminó con la vida de su hija.
Afirmó que la academia militarizada donde ocurrieron los hechos operó durante tres décadas aplicando prácticas de violencia contra menores y aseguró haber recibido numerosos testimonios escritos, fotografías y videos de presuntas víctimas.
“Yo no tengo miedo”, sostuvo, al señalar que otras familias habrían guardado silencio por temor, mientras reiteró que continuará denunciando hasta que todos los responsables enfrenten la justicia.
Cuestionó que, a varios días del crimen, ninguna persona permanezca detenida de manera preventiva, pese a que, dijo, existen plenamente identificados quienes estuvieron presentes durante el campamento.
Alejandra Quintos aseguró que cinco integrantes de la academia participaron en los hechos y pidió que todos sean procesados conforme a la ley, incluyendo a la instructora identificada como “Estrellita”.
La madre reveló que prepara la iniciativa denominada Ley Dafne, cuyo propósito será impedir que instituciones de este tipo continúen operando bajo esquemas que, afirmó, ponen en riesgo la integridad física y emocional de menores.
Explicó que ha entregado a la Fiscalía conversaciones, fotografías, llamadas, documentos y demás evidencia relacionada con el caso, además de testimonios de exalumnos que describen presuntos actos de tortura, castigos físicos y abusos.
También expresó temor por su seguridad, al considerar que existen intereses para proteger a los responsables, aunque aseguró que continuará impulsando la investigación sin ceder a presiones o intimidaciones.
Alejandra recordó a Dafne como una adolescente deportista, aplicada, cariñosa y llena de sueños, quien acudió voluntariamente al campamento para convivir con otros jóvenes y aprender nuevas actividades físicas.
Relató que antes del fallecimiento, la responsable del campamento le garantizó que su hija estaría protegida y bajo constante vigilancia, promesa que, afirmó, terminó convertida en una tragedia irreparable.
La madre sostuvo que la segunda necropsia reveló lesiones que, desde su perspectiva, demuestran tortura, golpes, deshidratación y signos de violencia incompatibles con la clasificación actual del expediente como homicidio.
Por ello insistió en que la Fiscalía debe modificar la investigación a feminicidio, al considerar que las condiciones en las que murió Dafne reflejan un nivel de violencia que no puede minimizarse.
Finalmente, convocó a la sociedad a mantener viva la exigencia mediante los mensajes #JusticiaPorDafne, #NiUnaMás y #EstrellitaDóndeEstás, al advertir que su lucha continuará hasta que todos los responsables sean llevados ante la justicia.






