Como lo hizo su padre durante el último año de su gobierno, ahora Américo Villarreal Anaya, prepara su propia gira por los informes municipales.
El Gobernador planea estar presente, a partir de septiembre, en los informes de los 43 alcaldes de Tamaulipas. Una agenda intensa, pero políticamente necesaria.
La propuesta estaba sobre el escritorio desde el año pasado, pero las convulsiones que enfrentó su administración terminaron alcanzando también la agenda política y todo quedó detenido.
Ahora solamente faltarían algunos detalles para afinar la logística con los municipios, cuyos alcaldes prácticamente deben tener definidas las fechas para rendir sus respectivos informes.
Si no existen cambios de última hora, esta gira comenzará en Nuevo Laredo, precisamente el municipio por donde electoralmente entró la transformación de Tamaulipas.
Pero si las crisis del Gobierno estatal impidieron realizar anteriormente esta gira, quizá ahora llegue en un mejor momento. Existen varias razones para considerarlo.
La primera es evidente: estos recorridos no pueden observarse exclusivamente como acompañamiento institucional. También representan una estrategia para reposicionar al Gobernador y fortalecer políticamente su administración.
Los impactos negativos provocados por las deficiencias de algunos funcionarios y la limitada capacidad para comunicar los resultados de Américo, obligan a aprovechar políticamente estos recorridos.
El Gobernador necesita contar aquello que considera logros de su administración, pero también recuperar territorio, presencia y contacto político, justamente cuando comienza otra etapa electoral.
Porque existe una coincidencia imposible de ignorar: la gira arrancará precisamente durante el mes en que comenzará formalmente la organización del proceso electoral de 2027 en Tamaulipas.
Ahí aparece una segunda razón todavía más importante: Américo necesita poner orden entre los grupos políticos que comienzan a multiplicarse y disputar posiciones dentro de Morena.
El Gobernador tendrá que definir y afinar una selección de candidatos que no lleguen cuestionados, debilitados o vulnerables frente al electorado durante las próximas campañas.
Y, particularmente, perfiles que tampoco puedan convertirse después en problemas por señalamientos provenientes de Estados Unidos. El escenario nacional aconseja revisar cuidadosamente cada nombre.
Los grupos internos de Morena ya impulsan aspirantes cuestionados tanto en el norte como en el sur. Américo no necesita agregar problemas importados desde Washington.
El Gobernador necesita ordenar también la carrera por presidencias municipales y diputaciones locales. Esas candidaturas representan directamente su fortaleza territorial y su capacidad política rumbo al 2027.
Quienes le conocen a la política como Toño Martínez, Luis Enrique Rodríguez “El Pipo”, Felipe Garza Narvaez, Heriberto Ruíz, Ricardo Gamundi, Manuel Muñoz Cano, Gustavo Rivera, Mario Rebolledo, Javier Córdoba, saben que ceder esas posiciones completamente a los grupos significaría también entregar anticipadamente parte del poder. Y precisamente eso es algo que Américo debería evitar.
Es cierto que hoy no sobran operadores con oficio dentro del Gobierno y mucho menos en Morena. Quizá llegó entonces el momento de que Villarreal tome personalmente las riendas.
Tendrá que llamar también a quienes comienzan a sentirse políticamente superiores al Gobernador o suficientemente fuertes para construir candidaturas sin necesitar siquiera su consentimiento.
Principalmente aquellos aspirantes que presumen recomendaciones provenientes del primer círculo familiar y aseguran que serán candidatos, quiera o no quiera el propio gobernador Américo Villarreal.
Ese desafío resulta mucho más delicado porque ya no solamente representa una disputa por candidaturas: significaría comprobar quién verdaderamente toma las decisiones políticas dentro del grupo gobernante.
Por eso los 43 informes pueden convertirse en un extraordinario termómetro. Ahí podrá medirse quién tiene estructura, quién moviliza y, particularmente, quién responde todavía al Gobernador.
Además, paralelamente comenzarán las primeras conversaciones sobre eventuales alianzas electorales con el Verde y el PT. Otra negociación donde Américo necesitará llegar fortalecido y con Morena ordenado.






