Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El Poder Judicial de Tamaulipas busca impedir que los juicios familiares se conviertan en una “tortura jurídica” para menores involucrados en conflictos entre adultos.
El nuevo modelo de justicia familiar pretende privilegiar la mediación y otros mecanismos alternativos para resolver controversias, reduciendo la exposición de niñas y niños ante procedimientos judiciales prolongados.
Tania Gisela Contreras López, presidenta del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas, reconoció que los procesos familiares pueden desarrollarse dentro de ambientes particularmente hostiles y difíciles para menores.
Comparecer ante un juzgador, participar en audiencias o quedar involucrado directamente en disputas familiares representa una experiencia completamente diferente para un adulto que para un niño pequeño.
La magistrada señaló que, aunque los tribunales procuran reducir el impacto de estos procedimientos, aquello que ocurre alrededor de un juicio puede dejar consecuencias emocionales entre los menores involucrados.
Particularmente vulnerable resulta un niño de cuatro o cinco años obligado a enfrentar circunstancias judiciales derivadas de conflictos entre sus padres, cuyo origen difícilmente puede comprender plenamente.
Contreras López consideró que consolidar el nuevo sistema representa una oportunidad no solamente para reducir cargas de trabajo, sino para modificar la cultura bajo la cual actualmente funcionan estos juicios.
La forma tradicional de desarrollar procedimientos familiares puede trastocar aspectos psicológicos y emocionales de niñas y niños, reconoció la presidenta del Poder Judicial al explicar los cambios proyectados.
Por ello, una de las apuestas centrales será fortalecer los mecanismos alternativos de solución de controversias y contar con juzgadores sensibles que conduzcan preferentemente a las partes hacia acuerdos.
La mediación permitiría resolver determinadas disputas antes de someter a los menores a procedimientos desgastantes que, según Contreras López, pueden convertirse en experiencias capaces de marcarlos durante toda su vida.
El nuevo modelo busca precisamente evitar esa “tortura jurídica”, expresión utilizada por la magistrada para describir el impacto que determinados litigios familiares pueden ocasionar sobre niñas y niños.
Victoria será la primera región donde se proyecta implementar el sistema de oralidad familiar y civil, acompañado de herramientas tecnológicas destinadas a modificar la operación tradicional de los tribunales.
Entre las alternativas está desarrollar audiencias virtuales cuando resulte posible, con la intención de agilizar procedimientos y evitar desplazamientos o comparecencias innecesarias de quienes participan dentro del conflicto.
La mediación ocupará igualmente un espacio fundamental, pues el objetivo será conseguir que las propias partes construyan soluciones antes de prolongar disputas judiciales con consecuencias para sus familias.





