La encuesta de Emotegia deja una primera fotografía contundente: Morena conserva ventaja partidista en Victoria, pero esa fortaleza cambia notablemente cuando aparecen nombres concretos sobre la boleta.
Como partido registra 30.77 por ciento, mientras Acción Nacional alcanza 17.95. La distancia existe, pero todavía permanece un enorme territorio ciudadano sin definición electoral.
Ahí aparece uno de los datos más importantes: 24.18 por ciento respondió “Ninguno”, una proporción suficientemente grande para modificar cualquier escenario durante los próximos meses.
Ese bloque puede representar indecisión, inconformidad o rechazo hacia las opciones actuales. Lo relevante es que todavía no pertenece políticamente a ninguna fuerza partidista establecida.
Cuando la medición entra directamente a los perfiles oficialistas, Pepe Braña encabeza con 18.13 por ciento, mientras Hugo Reséndez aparece detrás con 10.70 por ciento.
Después se ubican Katalyna Méndez con 6.64, Gerardo Illoldi con 3.69, Blanca Anzaldúa con 3.32 y Rómulo Pérez registra solamente 2.21 por ciento.
Pero existe otra señal mucho más severa: 44.23 por ciento responde que ninguno de esos perfiles representa actualmente su preferencia dentro de la coalición gobernante.
Eso significa algo políticamente importante: una marca puede conservar respaldo mientras sus posibles candidatos todavía carecen de capacidad suficiente para apropiarse completamente de esa preferencia partidista.
El escenario cambia sustancialmente con Pepe Braña. La coalición registra 29.68 por ciento frente al 17.10 obtenido por Jorge “Tico” García dentro de ese careo.
Braña prácticamente conserva el porcentaje partidista original, dato relevante porque demuestra, dentro de esta medición, una mayor transferencia entre identificación partidista y respaldo hacia ese perfil.
Pero incluso en ese escenario, 28.83 por ciento responde “Ninguno” y 13.24 elige otra opción, dejando todavía una franja ciudadana considerable fuera de candidatos conocidos.
La fotografía cambia radicalmente con Katalyna Méndez: obtiene 12.04 por ciento, mientras Tico García registra 20.07 y la opción “Ninguno” se dispara hasta 42.34.
No significa una elección resuelta. Significa que, bajo esa combinación específica, una parte importante del respaldo partidista no acompaña automáticamente al nombre colocado como eventual candidatura.
Con Gerardo Illoldi sucede algo parecido: registra 14.50 por ciento frente al 19.70 de García, mientras 39.41 por ciento tampoco escoge alguna candidatura presentada.
Hugo Reséndez genera otra configuración: obtiene 21.03 por ciento frente al 20.13 de Tico García, mientras “Ninguno” permanece todavía elevado, alcanzando 34.85 por ciento.
Con Rómulo Pérez, la coalición marca 14.50 por ciento y García 21.56. Otra vez aparece un enorme 37.92 por ciento que rechaza las opciones planteadas.
Los cinco ejercicios deben interpretarse correctamente: son escenarios independientes, no resultados electorales adelantados ni números acumulables entre sí. Todavía faltan candidaturas, campañas y decisiones partidistas.
Pero sí dejan una conclusión política relevante: la ventaja de partido puede reducirse considerablemente cuando el perfil seleccionado no logra trasladar hacia sí ese respaldo original.
Para Acción Nacional, la medición muestra a Tico García con porcentajes relativamente estables entre los distintos careos; para Morena, en cambio, cada nombre modifica profundamente el escenario.
El PRI aparece todavía distante con Alejandro Montoya, mientras Movimiento Ciudadano registra porcentajes menores con Daniel Pérez, dejando actualmente la principal competencia concentrada entre dos bloques.
Hay entonces otro dato que ningún partido debería despreciar: entre 28.83 y 42.34 por ciento responde “Ninguno”, dependiendo precisamente de quién aparezca enfrente durante cada careo.
Ese porcentaje contiene probablemente la verdadera batalla electoral. Son ciudadanos que todavía no encuentran candidato, rechazan los presentados o simplemente esperan mejores opciones antes de decidir.
Por eso la encuesta de Emotegia vale más por aquello que advierte que por aquello que aparentemente resuelve: Victoria puede cambiar dependiendo del candidato seleccionado.
La marca puede abrir la puerta, pero no garantiza atravesarla. En Victoria, por ahora, los números dicen algo sencillo: equivocarse de candidato puede modificar toda la elección.






