En el PAN hay caras nuevas, proyectos en construcción y aspirantes que ya comenzaron a trabajar rumbo a la próxima contienda municipal.
En Ciudad Victoria hay una particularidad y dos figuras de las que echaron mano ante la ausencia inesperada de su principal operador y candidato natural: Óscar Almaraz.
Los dos rostros que quizá no sean tan nuevos en la política pero sí para el PAN y su estructura son Jorge “Tico” García y Juanjo Salazar.
Pero la pregunta es : ¿tienen la capacidad política y la operación necesaria para ocupar el espacio que dejó Óscar Almaraz Smer?
No es una comparación sencilla y pudiera ser incómoda, pero es necesario recordar que Almaraz, fallecido hace un año, fue un operador político que conocía las entrañas del PRI y después llevó buena parte de esa experiencia al PAN.
De entrada tuvo una trayectoria bastante amplia tanto en la política como en el servicio público y en su última elección demostró que tenía estructura, gente de confianza y capacidad para mover un proyecto electoral y esa es precisamente la parte que ahora está a prueba.
Jorge “Tico” García busca la candidatura panista a la alcaldía de Victoria, después de haber explorado anteriormente esa posibilidad por Morena; Juanjo Salazar, por su parte, es una incorporación reciente al PAN, luego de su paso por Movimiento Ciudadano, con una trayectoria política todavía corta, de apenas unos tres años.
Ambos representan una renovación de perfiles, pero una cosa es tener presencia, construir equipo y levantar la mano, y otra muy distinta es conducir una estructura electoral que necesita disciplina, experiencia y, sobre todo, lealtad.
El propio Tico García ha reconocido públicamente la trayectoria de Almaraz, incluso recordó la amistad que los unió y aseguró que mantiene una buena relación con su familia.
También sostuvo que la estructura panista con la que trabaja es fuerte, que hay espacio para todos los militantes y que el proyecto se construye en unidad.
Son declaraciones que suenan bien, pero habrá que ver cómo se traducen en la práctica.
Porque la estructura que dejó Almaraz no apareció de la noche a la mañana; buena parte venía de su paso por el PRI y de un grupo cercano de operadores que conocían el territorio, las colonias y las reglas de la operación política, un equipo compacto pero formado durante años y, principalmente, leal a quien encabezaba el proyecto.
La pregunta es, si Tico y Juanjo están dispuestos a trabajar con esos cuadros, reconocer su experiencia y darles espacio, o si pretenden comenzar de cero con sus propios equipos.
Tico, quizá no tenga mayor problema, ha trabajado mucho y desde hace muchos años, tiene simpatías legítimas, sabe andar el camino y siempre ha estado vigente pero hay que reconocer que llegó al PAN ante la ausencia de OAS.
En sus recientes declaraciones, ambos le apuestan a los conflictos internos de Morena y en la guerra sucia que, aseguran, existe entre sus aspirantes, sin embargo sería un error apostar toda la estrategia a los problemas del adversario.
Morena puede llegar dividido, pero eso no significaría una victoria panista, porque para competir se necesita algo más que esperar los tropiezos del partido en el poder.
Requieren organización territorial, operadores que conozcan Victoria y una estructura capaz de mantenerse unida cuando comiencen las verdaderas presiones de una campaña.
Almaraz tenía esa capacidad y sabía cómo ejercerla sin convertir cada diferencia interna en una ruptura.
Tico y Juanjo tienen ahora la oportunidad de demostrar que pueden construir un proyecto competitivo. Sin embargo, el reto no consiste solamente en reunir fotografías de equipo o presumir que todos caben en el PAN.
La verdadera prueba será saber si pueden conservar, sumar y conducir a quienes durante años trabajaron con Óscar Almaraz y sumar a ese equipo con sus actuales colaboradores y mantener la armonía.
Porque los zapatos que dejó no se llenan con declaraciones ni con aspiraciones, si no con operación política, acuerdos y resultados en las urnas y en Ciudad Victoria esa será la diferencia.
En la Vitrina: Las tribus de Morena en el Congreso de Tamaulipas hacen cada vez más evidentes sus pleitos, ya hasta hacen públicas sus diferencias y algunos diputados amenazan a la prensa que publica más de uno que de otro. Y entre las mujeres es peor, la llamada sonoridad quedo solo en teoría.






