Por Eduardo Piali
Los tamaulipecos pondrán a prueba su doble moral el próximo 17 de junio, cuando la fracción perredista del Congreso Local presente el punto de acuerdo para modificar el código civil y así permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Y digo los tamaulipecos porque además de los ciudadanos se debe incluir también a los Diputados.
¿Por qué la gente insiste en querer hacerse pasar por persignado aún y cuando es por bien conocido que la perversión es inherente a nuestra condición de humanos?
Para resumirlo mejor, aquí la introducción de un estudio presentado en 2008 por el psicólogo argentino, Henry Hey:
“El estudio de la perversidad y las perversiones exige que se excluya toda hipocresía que pueda ocultar su naturaleza. Magistrados, moralistas y psiquiatras tienden a veces a poner esos desvíos del comportamiento moral y social fuera de la naturaleza, considerándoles un pecado contra natura, o viéndolos como efecto de un proceso mórbido creador de tendencias heterogéneas a la naturaleza humana. De esa manera, el “Moralismo” y el “Mecanicismo” desconocen por igual la naturaleza humana, que es inmanencia de vicio, de “estupro”, de lubricidad, de mal, en lo más profundo de todos nosotros”.
Jorge Valdez Vargas, Diputado Local por el PRD y promotor de esta iniciativa, está seguro que cuando esta propuesta suba a pleno en la llamada “Sesión Itinerante”, la cual estará ese 17 de junio en Nuevo Laredo, será motivo de debate.
“Yo creo que se va a tener que dar el debate. Yo creo que tendrán que convencerse (los Diputados). Por eso estoy hablando con los líderes de la diversidad sexual, de todo el estado, para presionar. Porque, aclaro y sigo insistiendo, ellos tienen un derecho constitucional”, refirió el perredista.
Los 57 amparos que se presentaron por parte de neolaredenses que buscan una equidad civil por parte del sistema gubernamental están actualmente en revisión, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es decir, según la lógica de Valdez, el derecho humano que representa el matrimonio debe ser también para aquellos hombres y mujeres con preferencias sexuales diferentes.
Pero, ¿cuál es el punto de vista de los neolaredenses? La mayoría piensa que el matrimonio entre personas del mismo sexo no debería darse por dos razones: la falta de mecanismos institucionales que garantizarían el respeto institucional hacia los beneficios sociales que da un matrimonio, como el Seguro Social o el crédito de vivienda; o “no’más” porque no está bien. Esta última opinión es la más común entre los habitantes de menor ingreso económico, según medios locales.
¿Existirá alguna razón ajena a la moral por la cual el Congreso de Tamaulipas debería votar en contra de los matrimonios igualitarios? De acuerdo a Jorge Valdez, los priistas son hasta el momento los que más resistencia ponen en este tema. Incluso más que el PAN, conocidos por ser más doble-moral que cualquier otro.
La relevancia que cobrará la figura de Valdez en este tema –coyuntural por razones sociales, jurídicas e incluso académicas– será importante puesto que lo hizo, según él, para no cobrar tintes electorales durante estas votaciones.
“Claro que Jorge Valdez está a favor de que los gays comiencen a tener voz en la sociedad. Así podrá pegarles más a gusto”, externó jocoso un ciudadano neolaredense que afirmó estar en contra de las uniones igualitarias, pero agradecido con el Gobierno Federal por el dinero que les depositan en su tarjeta PalSinHambre.





