
Ciudad de México.- El Mars Science Laboratory, mejor conocido como Curiosity, cumplió hace unos días tres años de haber descendido exitosamente en el planeta rojo. En este periodo, el robot detectó que Marte tuvo condiciones para albergar vida en el pasado, pero aún se encuentra en la búsqueda de los compuestos orgánicos que revelen si existe o existió de forma microbiana.
Después de su investigación en el Cráter Gale, el rover ha recorrido una trayectoria de alrededor de 11 kilómetros para llegar a su principal objetivo, el Monte Sharp, donde los investigadores de la NASA esperan hallar evidencias de compuestos orgánicos preservados en su terreno arcilloso. Pero mientras el robot continúa su ascenso enfrenta a la vez un reto importante: no perder movilidad.
A finales de 2013, los ingenieros de la agencia espacial detectaron perforaciones en las llantas del robot, principalmente en las delanteras, lo cual pudo comprometer el resto de la misión. Por ello, trazaron una nueva ruta para evadir terreno escabroso e hicieron pruebas en Tierra para encontrar evitar más daños importantes en sus ruedas.
De acuerdo con Rafael Navarro, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM y único mexicano que participa en la misión de la NASA, éste es un tema que le preocupa a la agencia espacial y a sus científicos. Sin embargo, mantiene confianza y refiere que se están tomando las precauciones para que el robot no detenga su marcha y su investigación.
TRAYECTO. Al término de los análisis en el Cráter Gale —donde el robot se movía lentamente para hacer excavaciones e investigación—, el Curiosity aceleró el paso rumbo al Monte Sharp a una velocidad de desplazamiento mayor, apunta el científico universitario, en entrevista. Una vez en “campo abierto” atravesó un terreno rocoso donde abundaban rocas puntiagudas.
“El Curiosity no tiene amortiguadores, sino que sus seis llantas suben y bajan dependiendo del terreno. Si encuentra una roca sube su llanta y después baja, y así subsecuentemente con las demás”, relata el también Premio Crónica 2012, en Ciencia y Tecnología.
Explica que los ingenieros en la NASA no previeron que sus ruedas de aluminio se dañarían tanto al paso por un terreno con esas peligrosas piedras, por lo que su deterioro fue mayor de lo esperado.
Si bien el rover reparte su peso de manera igual en cada una de las llantas, pero atravesar por una piedra filosa puede generar perforaciones. No obstante, así recorrió un buen tramo del camino sin que la NASA lo notara, hasta que los orificios se hicieron muy evidentes. La peor parte, agrega Navarro González, es que todavía faltaba un buen camino puntiagudo-pedregoso para llegar al Monte Sharp, así que desaceleraron y experimentaron con un gemelo del Curiosity en el Jet Propulsion Laboratory la mejor forma de trasladarlo.
Además de trazar una ruta más segura, mediante imágenes tomadas por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter, se empleó una estrategia para mover al robot en reversa conforme avanzaban, con ello se equilibró el daño. Así, llegó al Monte Sharp con las llantas delanteras perforadas y un daño menor en las de en medio.
“El robot sigue funcionando, el riesgo es que conforme asciende el Monte Sharp se encontrará con rocas que acrecentarían el daño y, en algún momento, no sabemos cuándo, alguna de sus llantas se podría romper”, puntualiza Navarro González.
El científico explica que el ascenso a la montaña, que tiene una altura de 5 mil 600 metros, cada vez se vuelve más difícil debido a la inclinación y tensión que genera en las llantas. En el peor de los escenarios, donde alguna se rompiera, añade, el robot podría seguir moviéndose arrastrándola, aunque perdería versatilidad. “Pero el vehículo está diseñado para que incluso sin movimiento continúe haciendo estudios si quedara varado”.
Hace casi una década, el rover Spirit de la NASA también sufrió una avería en una llanta que debió arrastrar en su camino, no obstante debido a que tallaba la superficie dejó un rastro blanquecino que los investigadores descubrieron se trataba de arcillas de óxido de silicio, una evidencia más de la presencia de agua líquida en el pasado de Marte. En 2011 finalizó la misión, un año después de no recibir señal de éste, sin embargo terminó sus días como una estación terrestre.
Pero la NASA, sus ingenieros y científicos en la misión, piensan que el Curiosity permanecerá completo e iniciará una nueva etapa de investigación. “Hay preocupación, pero también precaución y el cuidado necesario”, puntualiza el especialista de la UNAM.
NUEVA FASE. Hace unas semanas, menciona Navarro, los equipos científicos de la misión evaluaron sus logros y iniciaron los planes sobre cuál será el futuro de ésta para los próximos años. El rover ya cumplió la primera fase de investigación, por lo que los investigadores preparan el documento con el que solicitarán a la NASA la aprobación de una nueva para seguir estudiando el Monte Sharp por dos años más.
Entre los más recientes descubrimientos del robot se encuentra el hallazgo de rocas volcánicas ricas en sílice, lo cual, explica Rafael Navarro, significa que tuvieron interacción con agua. Eso significa que el Monte Sharp contendría arcilla, material donde es muy viable el almacenamiento de componentes orgánicos. “Es una zona interesante para buscar evidencia de vida”.
Así, mientras el rover y el equipo de la misión celebran tres años en Marte, la búsqueda sigue en el planeta más explorado por el hombre después de la Tierra. Las heridas del robot no lo frenarán en una de las investigaciones más importantes del hombre, “un segundo origen de la vida”, señala Navarro.





