Altamira, Tamps.- De terrible crimen y posterior suicidio fueron testigos trabajadores de la tienda de telas denominada Parisina, ubicada en las calles Capitán Pérez e Hidalgo, en pleno centro de este municipio; cuando un sujeto entró al establecimiento y sin aparente motivo amagó a una empleada a quien le disparó a quemarropa y después se quitó la vida, hechos sucedidos a temprana hora.
Poco después de las diez de la mañana, elementos de la Gendarmería, así como de la Fuerza Tamaulipas y socorristas de la Cruz Roja llegaron al sitio de la doble tragedia, acordonando por varios metros el lugar para que las personas que se arremolinaron no entorpecieran sus labores.
Desequilibrado sujeto asesinó a una mujer y después se quitó la vida.
Al respecto la Lic. Zeidi Margarita Medellín Ramírez, agente primero del Ministerio Público en Altamira, dio a conocer que el gerente de la tienda Parisina José Luis de la Cruz Echavarría informó que al negocio llegó una persona del sexo masculino y amenazó a la empleada de piso Lidia Guadalupe Cázares Licea, disparándole con un arma de fuego y después se quitó la vida.
Añadió que de acuerdo a las primeras pesquisas, “ellos vivían juntos, al parecer tuvieron una niña de dos años, es la única información que tengo hasta el momento”.
Indicó que el sujeto le disparó a la empleada y posteriormente se disparó en la cabeza, utilizando para ello una pistola marca Jenings calibre .22.
Refirió que aparentemente el arma estaba abastecida con un cartucho para cada uno, pues nada más traía dos balas.
Medellín Ramírez explicó que el hombre se disparó en la región temporal derecha, y previamente a la mujer en la región occipital derecha.
Dijo que el móvil del crimen y posterior suicidio aún se desconoce, pues apenas se está investigando.
Asimismo, aclaró que ningún otro empleado ni clientes resultaron heridos.
La agente del MP mencionó que se van a realizar las investigaciones correspondientes y citarán a declarar a los empleados de la tienda.
Del asesino y suicida no se tienen mayores datos, sólo el nombre de Javier.
El hombre contaba con aproximadamente unos 37 años, y la mujer 30, y vivían al parecer en concubinato.
Por último, sostuvo que fue aproximadamente a las diez de la mañana cuando falleció la empleada, esto en forma instantánea.






