Después de unos días de estar ausente por motivos de fuerza mayor, nos reincorporamos de lleno a nuestra actividad.
Iniciaremos comentando que a poco más de tres semanas del arranque de las campañas a gobernador, y a ocho días de la de alcaldes y diputados locales, el ambiente se pone interesante y cada candidato busca ser protagonista como mejor sabe hacerlo, todo con el fin de allegarse adeptos que podrían traducirse en futuros sufragios.
Mucho se ha comentado sobre el inédito debate entre ocho aspirantes a gobernar Tamaulipas; los participantes de las ocho ofertas políticas obviamente aseguraron que cada uno de ellos salió victorioso en el mismo, y los seguidores de algunos de ellos también aprovecharon para afirmar que “su” candidato fue el ganador.
Sin embargo, un hecho (y no palabras ni suposiciones) que causó sorpresa es que analistas políticos locales -y algunos nacionales- hayan comentado que en la interacción entre los abanderados a gobernador sorprende que al menos cuatro candidatos se hayan lanzado contra el representante del PAN, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, como si el panista tuviera la responsabilidad de lo que está pasando en Tamaulipas; o como si el panista trajera una popularidad desbordante, que a toda costa quisieran disminuir (al menos eso aparentó). El debate me hizo recordar el famoso TUCOM (Todos Unidos Contra Roberto Madrazo).
Pero independientemente de lo anterior, y dejando de lado que en el debate hubo acusaciones de cuatro candidatos en contra de uno solo, lo cierto es que este ejercicio democrático sirvió para que la ciudadanía analice y vaya pensando por quién emitirá su voto.
Y lo que ha resultado un fenómeno es que en muchos años (o nunca) se había visto que un candidato de la oposición haya crecido insospechadamente en las preferencias de la gente, a grado tal que encabeza las últimas encuestas realizadas por prestigiadas empresas que se dedican a este tipo de evaluaciones.
En el municipio, ejido o sector en el que se pare para saludar al pueblo tamaulipeco, Francisco Javier García Cabeza de Vaca ha sido ovacionado por numerosos ciudadanos, muchos de ellos “abriéndose de capa” y externándole que ya no aguantan más, y ven en él la esperanza de un pueblo humillado, moralmente despedazado, y con ansia de un cambio en la forma de hacer política. Otros, abandonando a su partido, poniéndose la camiseta del PAN. Casos como el de líderes sindicales, ex funcionarios municipales, hasta la hermana de un candidato a gobernador y para ripley, un aspirante a alcalde de otro partido.
En San Fernando, Tampico, Matamoros, Reynosa, Villagrán, Mainero, Altamira, entre otros municipios, Cabeza de Vaca ha provocado el despertar de la gente.

Ciudad Madero no es la excepción, Cabeza de Vaca estuvo en la urbe petrolera el pasado lunes, y en la historia de este municipio no había antecedente que un candidato a gobernador moviera tantas almas (y no es eslogan de campaña); en muchos, pero muchos años no se veía tal ambiente de confianza entre sus seguidores, era claro observar cómo quienes iban pasando por el sitio donde se realizaba un bandereo del Partido Acción Nacional, saludaban al aspirante y otros se quedaban para formar parte de aquello que parecía una fiesta azul. Algunos colegas comentaron que era algo inédito e indescriptible.
Si lo anterior continúa de la misma forma, la elección del 5 de junio será de pronóstico reservado.
No en balde el “Cabezón” ha sido vapuleado en redes sociales, vituperado y difamado, aunque esto podría hacer quedar en ridículo a sus detractores, pues cómo es posible que se siga insistiendo en su presunta relación con integrantes del narco, cuando la misma PGR afirmara que Cabeza de Vaca está limpio; y más aún, las instituciones norteamericanas también hayan señalado que el candidato panista no le debe nada a la justicia de Estados Unidos, tan es así que ha sido invitado a trascendentes foros de seguridad de aquella nación.
Y es lógico, el candidato de Acción Nacional se está convirtiendo en un auténtico fenómeno de campaña, algo que -al menos su servidor-, no sabe si podrá ser detenido a la hora de la elección; vaya, como el mismo Cabeza de Vaca lo dice: “esto ya nadie lo para”.
Como siempre la mejor opinión es la de usted, amable lector. Hasta la próxima.







