Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Dirigentes del Partido Revolucionario Institucional responsabilizaron a Morena del deterioro en la seguridad del país, al señalar presuntos vínculos con grupos criminales tras recientes acusaciones formuladas en Estados Unidos.
El exdirigente estatal Ramiro Ramos Salinas sostuvo que los señalamientos contra funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya, evidencian supuestos acuerdos políticos con el crimen organizado para obtener ventajas electorales.
Afirmó que la violencia persistente en distintas regiones del país no es circunstancial, sino resultado de decisiones gubernamentales que, según dijo, han permitido la expansión territorial de organizaciones delictivas y altos niveles de impunidad.
Las declaraciones surgen luego de que autoridades estadounidenses acusaran a funcionarios sinaloenses por presunta conspiración para el tráfico de narcóticos, caso que ha intensificado el debate político sobre seguridad y gobernabilidad en México.
Por su parte, el dirigente estatal del PRI, Bruno Díaz Lara, aseguró que Morena habría recurrido a prácticas ilegales para consolidar triunfos electorales, lo que —dijo— hoy se refleja en un entorno de violencia generalizada.
El líder priista demandó que el Senado convoque a comparecer a funcionarios federales y estatales vinculados a distintos escándalos, argumentando que debe aplicarse el mismo criterio de rendición de cuentas para todas las fuerzas políticas.
Entre los nombres que mencionó se encuentran el exsecretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, y el actual titular de Economía, Marcelo Ebrard, además del propio mandatario sinaloense.
Díaz Lara cuestionó que, mientras a la oposición se le exige responsabilidad inmediata, los casos que involucran a figuras del partido en el poder no derivan en consecuencias legales ni políticas visibles.






